Pregón XIX día de la Sierra

PREGON DIA DE LA SIERRA XIX en PDF     17 de octubre de 2026. Bustares. AQUÍ PUEDES VER EL VÍDEO de este pregón.
PRESENTACIÓN. Buenos días paisanos, serranas y serranos. Muchas gracias por venir hasta Bustares para acompañarnos en este 19 Día de la Sierra. Un día muy especial para todos nosotros.
En primer lugar quisiera dar las gracias a la Asociación Serranía de Guadalajara por haber pensado en mi persona para dar este pregón. Entre otras cosas me eligieron porque dicen que soy buen conocedor de estos parajes. Ya veremos.
Bueno, como ha dicho Manolo, soy Agustín Esteban, nacido en Alcorlo. Ayer cumplí 64 castañas, salí de Alcorlo a punto de cumplir los catorce años de edad. Actualmente presidente de la Asociación Hijos y Amigos de Alcorlo.
Hoy es un día muy importante para mí, o debería serlo, hoy tengo la oportunidad de dirigirme a vosotros para dar mi parecer sobre algunas cuestiones que nos preocupan en esta comarca.
Aunque por estos lugares no tengo ni un metro cuadrado en propiedad en el que pudieran poner mis cenizas, tengo que decir que me encanta transitar por estos territorios.
Deciros que en los últimos veranos he dormido más fines de semana aquí, en estas colinas, en estos parajes de Las Navas, Bustares, Hiendelaencina, Congostrina o Alcorlo,  que en mi cama.
Me gusta la sierra, me gusta la naturaleza, me gusta la noche, me gustan estos parajes, incluso ahora que están llenos de hollines, por eso en cuanto tengo ocasión no dejo de visitarlos, siento esa necesidad, por aquí me encuentro en mi salsa.
En los últimos quince años he pasado muchos días y muchas noches por estos campos, ahora de luto, contemplando las estrellas, fotografiando esta sierra con la simple luz que da la luna o la propia Vía Láctea, lugares como la Ermita del Alto Rey, los llanos de Zarzuela o las minas de Hiendelaencina. También estos pueblos serranos con su alumbrado tan bonito.
Tenemos unos cielos espectaculares para contemplar la Vía Láctea, ríos, montañas, valles, pantanos praderas y pinares… ¡lo tenemos todo en esta sierra!

EL INCENDIO COMO LO VIVÍ.  Cada uno cuenta la feria como le fue.
Las noticias del incendio ya se iban propagando por todos los medios y personalmente me negaba a admitir que un incendio que al parecer  “se había originado en un lugar desprovisto de pinos y grandes masas de arboleda” no se hubiera podido controlar y erradicar en las primeras horas, me comenzaba a sonar a algo subrealista, algo de eso  que “no puede pasar”.

En esos primeros días no me encontraba yo en la provincia de Guadalajara, pero viendo que aquello, lejos de apagarse continuaba, no pude por menos en cuanto me fue posible que acercarme a conocer el alcance del desastre. Era un incendio que en pocos días adquirió dimensiones brutales.

Para que comprendáis la importancia que esta sierra tiene para mí, voy a leeros unas notas de mi diario de aquellos días, solo serán unos minutos.

DOMINGO DE FÚTBOL. A las 21:00 comenzaría la final del campeonato mundial de fútbol entre España y Argentina, por lo que teníamos en la familia un motivo para juntarnos en torno a la tv, yo personalmente con más ganas de irme a ver el fuego que a ver qué equipo se llevaba la copa del mundo.

Después de meditar durante toda la mañana de ese domingo si ver el partido o ir a Alcorlo a hacer alguna foto del incendio, a las 12:56 de ese domingo envié un watshap al grupo de “casa” que decía: “Hoy dormiré en Alcorlo, si veo el partido me iré después”. Mensaje de watshap que nadie se atrevió a contestar porque sabían de antemano que, independientemente de sus pareceres, así lo haría.

El partido se prolongó mucho más de la cuenta y acabó pasada la media noche por lo que el plan de irme inmediatamente para Alcorlo se vino abajo.

Me marché a dormir pero no lo pude conseguir, al poco de caer en la cama, sobre las dos y media de la madrugada, me desperté, tenía un come come en mis entrañas que no me dejaría dormir más en toda la noche, ya había matado el sueño con una hora y el resto de la noche lo pasaría entre pesadillas, pensando en mi Alcorlo.

Sobre las dos y media de la madrugada, ya salía yo con mis mejores cámaras y objetivos dispuesto a fotografiar todo lo que pudiera, en aquella noche sin luna, porque ese día la luna, quiso irse con el sol.

Más que otra cosa quería saber qué le había pasado a Alcorlo, porque en los días anteriores no quise ni tener noticia de la envergadura de la tragedia, no quería, no me atrevía ni a preguntar. Del desastre solo conocía algunas noticias que iban llegando a cuentagotas.

Nada más salir de Guadalajara (dos y media de la madrugada) ya veía a lo lejos el resplandor rojo en el cielo a la altura de Bustares.

Sobre las tres y media de la madrugada llegaba al alto de Veguillas y antes de llegar a la altura de la recula de la presa tuve que darme la vuelta y buscar otros senderos, la carretera estaba cortada por un retén de incendios y la Guardia Civil.

Crucé San Andrés sin hacer ruido alguno, pensando que estaba todo el mundo durmiendo, luego me enteraría que estaban desalojados. Crucé el Bornova por el puente romano y por un camino conseguí llegar a La Toba.

La noche estaba más negra que la boca de un grillo, ya dije antes que la luna se fue con el sol. A diez metros de distancia mi furgoneta blanca no la veía. Allí mismo tomé la primera fotografía nocturna al pueblo de San Andrés, en la que se ve un ambiente de humo blanco y rojo, blanco de las luces del retén de incendios y rojo de las llamas. En la exposición podéis ver tres fotos de esa noche.

Como me temía que en el cruce de Congostrina la carretera estaría cortada por la Guardia Civil no me la jugué y desde La Toba me metí por un camino que lleva a la Santecilla, que es la vega de Alcorlo, próxima a Congostrina.

Allí tomé unas fotografías en dirección a Bustares o Gascueña. Por encima del humo se veía un resplandor y llamas enormes, tomé tan solo un par de fotos porque las llamas en unos minutos se vinieron abajo, al estar el fuego tan lejos de Alcorlo me alegré y pensé ¡el fuego no ha llegado a Alcorlo!,

El resto de la noche la continué en Santecilla. Desde allí, ni yo ni las cámaras éramos capaces de ver prácticamente nada, ya es difícil pues aunque no haya ni luna, mi equipo de fotografía es capaz de sacar cosas increíbles.

A la altura de las dehesas de Alcorlo se veía de vez en cuando un resplandor de fuego cercano al agua, y pronto me tuve que preguntar cómo habían llegado aquellas llamas allí, cuando las llamas que había visto minutos antes estaban a quince kilómetros de distancia.

Llegó el día y con él la luz, pero lejos de mejorar se empeoró la visión, había tal capa de humo que parecía más bien un día de Enero con niebla intensa. Al rato me comenzaron a picar los ojos y la garganta y me tuve que marchar sin poder llegar a ver ni a un triste hidroavión cargando agua y eso que ya hacía dos horas que había amanecido.

Me marché de allí huyendo como un fugitivo por el mismo camino que traje, por si acaso alguna autoridad me pedía explicaciones de qué coño hacía mi culo en aquel lugar.

Después de pasar la Toba y con la tranquilidad de que al menos Alcorlo se había salvado de la quema, me quedé ensimismado observando como una tremenda columna de humo blanco salía por la parte trasera del Alto Rey, los Condemios, y pensé: “Pronto se acabará esto, a partir de allí ya no hay material que quemar”, allí solo hay cardos y hierbas.

El mundo se me cayó a los pies cuando ese mismo día por la tarde, Javier Cantero, me envió unas fotos y un vídeo en las que se veían casi todas las dehesas de Alcorlo, Zarzuela y Villares echando humo a la vez, me evocaba una imagen apocalíptica en las que los alienígenas nos invadían. ¡Todas las dehesas, desde la altura de la Ermita hasta Villares, TODO estaba echando humo…  ¡ay, mis dehesas!, el lugar donde cada año, sobre todo en primavera y en otoño, voy a disfrutar de aquel entorno y hago unos vídeos de aquellos parajes para darlos a conocer.

Aquellas dehesas es uno de los lugares más pintorescos que conozco de esta comarca, fresnos centenarios, pinos, barrancos, construcciones de piedra, las hoces del Rihondo, ¡todo está allí!

Así es como viví ese primer acercamiento al incendio. Ahí tenéis una exposición fotográfica de ello que hemos titulado “Las cenizas de la Esperanza”.

Días después me enteraría de que la reforestación del monte de Alcorlo, llevada a cabo varios años antes también se había convertido en cenizas. Y para más INRI, unos meses después, algunos paisanos de los que viven en estos pueblos, me dijeron textualmente: “ALCORLO LO QUEMARON A POSTA”. ¡A ver cómo se te queda el cuerpo!

Así es como viví ese primer acercamiento al incendio. Ahí tenéis una exposición fotográfica de ello que hemos titulado “Las cenizas de la Esperanza”. También está relatado con más detalle en mi blog.

RESILIENCIA. Bien, me gustaría hablaros de una palabra que me cuesta hasta trabajo pronunciar. RESILIENCIA.

Resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos, las plantas también, en salir airosos de una situación dramática como es esta que este año estamos padeciendo aquí en la sierra, en nuestra querida sierra.

Ahora tengo que hablaros de Alcorlo. No me queda otra. Si yo os pregunto qué tal estáis, me diríais que jodidos.

Pues sí, sí, pero yo añadiría “pero contentos”. ¿Por qué? En Alcorlo no llegaron un día y nos preguntaron si queríamos que hicieran un pantano allí o no. Pues más o menos que se presentaron con un puñado de dólares, lo que hoy serían 40 o 50.000 euros y ala, iros por aquí a buscaros la vida a la ciudad. A ver si con suerte os compráis una casa vieja o medio piso y os buscáis la vida por allí.

A muchos de ellos, principalmente los mayores, les costó la vida, parte de la vida. Igual que pasará aquí. Muchas personas mayores que cuando se asoman a la ventana cada mañana y ven su campo hecho cenizas, se les caerá el alma a los pies.

¿Y por qué tenéis que estar contentos? nosotros salimos de Alcorlo y allí no quedó nada, nos quedamos sin pueblo. Imaginaos que después del desalojo llegáis a vuestro pueblo y os encontráis la casa que fue de vuestros abuelos, de vuestros padres y ahora vuestra, que quizás reparásteis hace pocos años, hechas escombros. Bien, pues ahí entra la palabra resiliencia.      

Los Alcorleños hemos salido adelante. La gran mayoría, ¡claro! Siendo RESILIENTES nos hemos rehecho de aquel drama tan particular.

En la actualidad Alcorlo está más presente entre los serranos que hace 30 años, este año pasado, aunque San Bartolomé cayó en lunes, invitamos a cerca de cuatrocientas personas a paella.

AYUDAS AL DESASTRE: Estoy seguro que ya estarán en marcha todas las ayudas posibles para amortiguar este desastre medioambiental y poder seguir adelante.

Pero claro, espero también que sean ágiles, que lleguen pronto, no como el caso del puente de Villares-Zarzuela. Dos años va a hacer  ya y sigue el puente y la carretera cortada, exactamente igual que hace dos años. Y entiendo que no es por falta de ganas, porque a todos les gustaría que todo marchara bien, “pero obras son amores y no buenas razones”.

COLABORACIÓN. Está claro que la naturaleza por sí sola tratará de recuperarse, pero tendremos que ayudarla en todo lo posible. Seguro que todos podemos hacer algo al respecto. Cada cual en lo que sepa o pueda.

ORIGENES DEL INCENDIO. Me gustaría hablaros también de algo que no comprendo.

No comprendo cómo un incendio que surgió allá en una llanura, a muchos kilómetros de distancia de aquí, se pasó los caminos, cruzó carreteras, se saltó los cortafuegos, y al final cuando ya no quedaban pinos que quemar, se paró o lo pararon.

No quiero decir con esto que todos los que habéis trabajado, seguramente que dejándoos la piel en ello, en tratar de extinguirlo, os estuvierais tocando las narices, no, no quiero decir eso. Sino que quiero decir que parece surrealista que estamos tratando de conquistar Marte y no tenemos cojones ni tecnología para apagar un incendio que se origina en nuestro hogar, en nuestro pueblo, aquí en la tierra.

 

Tratamos de apagarlo con los medios que tenemos, que no es mucho más que echar pucheritos de agua con un helicóptero a unas llamas que son imposibles. Vamos, que es como echar un salivazo en una plancha.

Tendremos que buscar, (a quien corresponda), otras soluciones, aviones que de verdad transporten grandes cantidades de agua u otros medios.

Este año fue esta sierra, el año pasado El Pico del Lobo, al año que viene ya veremos, porque parece que tendremos que acostumbrando a veranos interminables, sequías prolongadas e incendios imposibles de combatir. Deberíamos hacérnoslo mirar.

Ya se ha visto que en campos como los que tenemos, abandonados por el ganado, (casi inexistente), no como los campos de antiguamente, que en Alcorlo, tenían que ir mis padres, mis abuelos, a robar jaras a zarzuela.

Sí, sí, textualmente, a robar jaras a zarzuela para hacer el cocido, Que en Alcorlo no había ni jaras, porque las cabras controlaban la vegetación. En este incendio han ardido jaras viejas que eran más altas que yo, y tan espesas que no podías ni transitar por el monte.

Desde aquí os pido que empleéis todo el esfuerzo necesario en recomponer vuestro pueblo, porque no hay otra mejor manera, vosotros tenéis un pueblo, yo no soy dueño de ni un triste terrón de Alcorlo, sin embargo eso no quita que me deje la vida en defenderlo, en conquistar cada detalle de su historia, pasada y presente… desde hace aproximadamente un cuarto de siglo he dedicado cada minuto a recopilar todo tipo de información relacionada con mi pueblo.

Hablad con vuestros mayores, ese lujo que no todos tenemos ya la oportunidad de conseguir, escribid lo que os cuenten porque es oro colado, historia viva que pronto se quedará como historia escrita.

Escribid pensando en el futuro, siempre habrá alguien en el futuro que se interese por ello. Pensad que si los historiadores no hubieran hecho su trabajo hoy no se conocería nuestro pasado, convertiros en eso, en pequeños cronistas de vuestros pueblos porque la memoria es efímera y finita, como decía mi madre: ¡lo que se escribe se lee! Aunque también añadía: ¡los papeles se dejan escribir lo que quieras!

Bien, hasta aquí. Ya para terminar, os voy a dar un consejo. “Consejos vendo que para mí no tengo”. Ya ves tú.

A estos pueblos que todavía no tenéis asociación o página web, que la hagáis ya, que para mañana es tarde.

Los pueblos que aún no tenéis página web o asociación pues crearla que no cuesta tanto, todos tenemos un ordenador y un teléfono móvil, cuando nacemos no somos capaces ni de comer con una cuchara y luego resulta que ¡qué fácil era!…

Que tratéis con ello de recuperar costumbres y escribid vuestra historia, no para vosotros ni para vuestros hijos sino para vuestros nietos, que seguro alguno tendréis. Que conozcan de vuestro puño y letra como fue la vida de sus antepasados, que no olviden sus raíces y que las lleven por bandera ¡Yo soy serrano,!  ¡SÍ, SERRANO! de Bustares, Alcorlo, Semillas, las Navas, Hiendelaencina o Robledo, serrano valiente y resiliente.

Escribid para recordar, igual que hace José María en Valverde, o el Agustín en Alcorlo y algún que otro en sus pueblos. Y eso ¿para qué sirve? Si Cervantes no hubiera escrito hace 500 años, hoy no tendríamos sus obras y no podríamos disfrutar de su lectura.

Escusas como. “Yo no sé, yo no puedo”, ya no sirve, hoy lo puede hacer cualquiera que se lo proponga.

Querer es poder. Yo en su tiempo, cuando todavía Internet apenas se conocía, allá por el 2008, creé la página web de Alcorlo a base de hostias y de empollar. Desde entonces, Alcorlo es mucho más visible que 30 años antes. Ya llevamos 44 años, , 44 años que nos desalojaron y ahí seguimos.

Antes de nada, me gustaría felicitar a quien diseñó este logotipo.  Es el más potente, el más claro y el más directo de todo lo que he visto en los últimos años. “Salva tu pueblo, salva la sierra”. Felicidades a quien lo diseñara.

No os voy a dar ya más la chapa. No será por falta de ganas ni de contenido pues ya me gustaría hablaros de la sierra. Nuestra sierra, nuestra querida sierra. Así que venga, ÁNIMO, vamos a pasar un día estupendo y decid conmigo el grito de guerra serrano.

         Que viva la sierra. ¡Viva!

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *