Fuga de gasoil en bomba inyectora

En este post voy a relatar DOS averías relacionadas con el gasoil de mis vehículos, una porque el automóvil de vez en cuando trataba de pararse solo aunque no llegaba a hacerlo y esta otra más reciente porque perdía gasoil de una manera un tanto misteriosa, a veces sí, a veces no. Resolver tanto una como otra avería me llevó un tiempo porque son de ese tipo que de no tener los medios aparentes o no tener la experiencia suficiente o bien cuando las cosas se complican se traducen en averías difíciles de resolver, cuando realmente se arreglaron sin prácticamente coste alguno.

Como he buscado por internet averías frecuentes de pérdida de gasoil en Volskwagen T4 y apenas encontré nada y lo que encontré no me solucionó el problema, lo comparto por si a alguien le pudiera venir bien, a veces las cosas sencillas se vuelven difíciles e incluso una avería insignificante si no se maneja bien puede acabar con desechar el vehículo por un presupuesto tan desorbitado que no compensa ser reparado, lo que se conoce normalmente como “un robo”, “me engañaron”, “qué sinvergüenzas”, “qué ladrones”, etc.

Contaré la historia cronológicamente tal como fue porque de explicar el resultado solamente no tendría sentido alguno, viene bien conocer los síntomas para poder llegar al resultado final.

La Volkswagen T4 de la que hablo se fabricó en el 98, y a pesar de que es un modelo muy duro ya tiene una edad como para que le salgan “achaques de varios tipos” como los relatados en esta entrada anterior que habla de las averías que le han salido en los últimos años y su reparación.

 

Todo comenzó en el primer viaje que hice en el mes de enero, justo después de la nevada histórica que sufrimos con temperaturas de 12 grados negativos y que bautizaron con el nombre de “Filomena”. La furgoneta marchaba bien y rara vez si se encontraba alguna mancha diminuta de aceite en el suelo producto de sus 310.000 km.

Ese primer viaje y como relaté en ESTA ENTRADA de ese día inmediatamente después de repostar gasoil descubrí unas gotas o charquito del tamaño de un euro debajo del motor, primero me aseguré de que era gasoil mojando el dedo en el líquido porque realmente parecía agua pero ¡era gasoil! No me preocupó demasiado porque podía haber coincidido que fuera del vehículo que repostó antes en aquel surtidor. Después del viaje y durante el día chequé el suelo donde aparqué la Volkswagen T4 por si encontraba restos de gasoil pero “ni una gota” así que contento volví a casa despreocupado de semejante tema.

Dos semanas después volví a utilizar de nuevo la Volkswagen T4, esta vez durante unos minutos solamente, y “misteriosamente” unos días después descubrí que debajo del motor había bastante restos de gasoil, me aseguré de que era de este vehículo y ciertamente sí, era de la T4.

Ni que decir tiene que el tema ya lo comencé a considera como “problema” porque entre otras cosas, lejos de repararse sola la avería iría a más. Un motivo muy dado es que los tubos de recuperación de gasoil que van pasando de inyector a inyector y a pesar de que son relativamente nuevos (menos de dos años) ya se me ha dado el caso anteriormente que se suelen agrietar en el punto de conexión y poco a poco comienzan a gotear, no generan ningún cambio en el régimen del motor pero sí mancha el suelo aunque el goteo sea ínfimo.

Me aseguré de que todos estuvieran bien sacándolos de su alojamiento y chequeándolos pero no encontré grieta alguna así que de nuevo los puse, para asegurarme de ello y como en su día los puse un poco más largos de la cuenta les corté un centímetro en cada extremo.

Si algo tenía seguro es que no había podido resolver la avería porque no había encontrado signo alguno de ella por lo que solo me faltaba circular con la furgoneta y esperar y ahora que esa parte la tenía revisada saber si seguía perdiendo gasoil.

Pues en los siguientes viajes era una de cal y una de arena, lo mismo me encontraba gasoil en el suelo que no, parecía una avería intermitente. Lo fácil hubiera sido quitar la tapa metálica del motor disponiendo de un lugar apropiado como un foso o un elevador, pero cuando no se dispone de ello pues da cierta grima de lo mal que se quita y lo peor que se pone; hay que levantar del suelo las dos ruedas delanteras  porque si no lo haces no cabes entre la chapa y el suelo por lo que esta opción, (la de mirar el motor sin tapa) la fui dejando para más tarde esperando y rezando para que la avería fuera mucho más fácil y barata ya que de ser por la parte baja donde se encuentra la bomba de inyección no quería ni pensarlo.

La Volkswagen T4 hacía sus trayectos sin perder una gota de gasoil, la tuve arrancada algunos ratos y no tiraba ni una gota, sin embargo había veces que cuando iba a arrancarla ya tenía el gasoil en el suelo por lo que nuevamente y otra vez revisé los tubos que recuperan el gasoil porque ahora vi que dos de ellos estaban manchados de gasoil por fuera; son de ese tipo de goma que vienen reforzados de una malla de tela. Pues de momento cambié por unos nuevos esos DOS tubos con la falsa y dudosa esperanza de que fuera ese el motivo porque debajo de los tubos no había mancha de gasoil y aunque una gotera puede salir en un punto y aparecer en otro bien distinto había algo, quizás la experiencia, que me decía que la avería estaba en otro punto.

Bueno pues después de esto a esperar resultados… no se había pasado ni veinte días cuando el gasoil apareció de manera ya importante en el suelo, volví a mirar el motor y vi claramente que los otros DOS tubos que me faltaban por cambiar estaban muy manchados de gasoil por fuera, ¡no me lo podía creer! Unos tubos que tenían que durar 10 años o más estos no habían durado nada y encima revisados pocos días antes ¿qué estaba pasando?

Por supuesto que inmediatamente cambié los dos que faltaban pero eso no corrigió el problema porque en el siguiente viaje, al poco de arrancar la furgoneta, vi claramente como goteaba gasoil a una velocidad de una gota cada dos segundos pero como nos marchábamos de ruta a dormir en los campos de la sierra esperé a retornar y ponerme ya de una manera más seria a localizar la avería.

Sacar la tapa que cubre el motor me cuesta diez minutos pero es un engorro lo de suspender la furgoneta y demás así que intenté descubrir el punto de fuga de gasoil a través de un espejo o una cámara web, lo más fácil es un espejo, lo introduces con una varilla a modo “palo selfie” por un hueco del motor  y le alumbras con una linterna, lo de la cámara web no llegué a utilizarlo, no hizo falta. 

Pues bien, la ley de Murphy, el Universo o la “susincordan” se alinearon para que no fuera capaz de vez con esa técnica por donde perdía el gasoil, porque a pesar de que estuve cuarto de hora con el motor arrancado ni yo vi descolgarse del motor ni una gota ni una gota había en el suelo así que por momentos la rabia y la ira me iban invadiendo mi ser ¿sería posible que no fuera capaz de descubrir la avería?

Hace un par de años conocí de cerca un caso que una bomba de gasoil (de un vehículo antiguo) comenzó a perder gasoil, lo hacía solo al principio, cuando el motor estaba frío, luego al rato la fuga desaparecía.  Esa fuga de gasoil la intentamos corregir con un aditivo diseñado especialmente para esos problemas, ese líquido lleva unas sustancias que de alguna manera atacan a la goma de las juntas y las hace aumentar de tamaño evitando así la fuga, cerrando el paso del gasoil, o sea, cumpliendo la función que debe hacer la junta; el problema es que el aditivo mágico no funcionó, ni bien ni mal, sencillamente no hizo nada.

Yo en esos momentos no tenía más recursos, si hubiera sido verano, con mejor temperatura en la calle, sin días de lluvia y con días más largos no me hubiera importado quitar la maldita tapa y mirar debajo del motor pero ¿mirar qué y cuándo? ¡por que la avería al parecer daba la cara cuando quería! Con el espejo no vi nada porque nada había que goteara pero en un momento de inspiración cuando paseaba al perro y sin pensar en ello de una manera consciente me vino a la cabeza: “el cuándo buscar la avería”, caí en la cuenta de que siempre que había visto el gasoil en el suelo era cuando hacía poco que había arrancado el motor así que provisto del equipo selfie de palo, espejo y linterna y cuando lo tenía todo preparado arranqué el motor. Es el vídeo de youtube por el cual probablemente estarás leyendo esto.

Pues sí, el mundo se me echó encima, mejor dicho: “Este mundo y el firmamento entero”, resultó que nada más arrancar vi como de un punto donde se encuentra situada la bomba de inyección salía con cierta fuerza y a modo de un disparo por segundo un chorrito limpio de gasoil, me recordaba cuando orinan los perros, chorrito, chorrito, chorrito…

Ante la impotencia de poder ni ver ni seguramente poder corregir el problema de una manera que no me doliera la cartera no se me ocurrió otra solución que perder los 26 euros de la “pócima mágica” para ver si aunque la vez anterior no corrigió aquella pérdida de gasoil esta vez sí lo hiciera; cosa que dudaba mucho porque si no fue capaz de corregir aquella vez una pérdida sutil como para poder parar el chorro que había visto salir… aun así hice el pedido, no me fue difícil encontrar casi el único lugar con cierta garantía donde podía conseguir el líquido milagroso. El producto se puede encontrar aquí. Aquí el enlace  https://www.yukane.es/tienda-online/tapafugas-bombas-de-inyeccion-addipro-14-p-1008.html

Solo se habían pasado unas horas desde que descubrí más o menos por donde perdía el gasoil y comenté con mi amigo Pablo el descubrimiento… difícil augurar el motivo, podía ser un tubo de los inyectores flojo o rajado, luego con el calor del motor la fisura se taparía sola pero era una posibilidad muy remota, no se suele dar, y en el caso de que se diera ese cilindro fallaría y el motor temblaría pero NO era el caso aunque el “chorrito sí chorrito no” sí parecía atender a cada momento de inyección de un pistón, o sea, cuando el tubo del inyector (con aquella súper presión que llevan) le tocaba arrojar gasoil a la cámara de combustión del cilindro X en ese momento parte del gasoil se escaparía, difícil sí, pero no imposible.

No me parecía en absoluto que el problema fuera semejante al caso del auto que comenté antes donde finalmente hubo que llevar la bomba a reparar sino que me parecía más otro tipo de avería del tipo “rotura fácil de reparar” por lo que envié un correo a la tienda del aditivo YUCANE para anular el pedido, en ese momento estaba seguro que el producto milagro por mucho milagro que pudiera hacer no iba a resolver mi problema. Aprovecharé para decir que Yucane se portó de maravilla, anularon el pedido y me devolvieron el importe en un santiamén.

Pues nada, ahora que ya sabía que el gasoil salía solo cuando el motor estaba frío no me quedaba otra que quitar la maldita tapa y ver si podía dale solución. Para ello lo comentado antes, subí una rueda sobre el bordillo de la acera (ojalá tuviera un lugar cerrado para reparar este tipo de averías, tengo que hacerlo en la calle) puse unos trozos de tablón en la otra parte de la furgoneta y con el gato levanté un par de palmos la Volkswagen para poder meterme debajo y quitar la protección metálica del motor. Como recuerdo me queda un arañazo en una lente de las gafas al rozar esta contra la chapa cuando estaba retirándola, arañazo que de vez en cuando me recordará ese episodio.

A continuación limpié todo rastro de gasoil y de aceite que había en la parte baja del motor, para de esa manera aunque solo arrojase una sola gota poder ver el punto exacto, la vez anterior me pareció que era por el eje de la bomba de inyección… ¡¡¡madre mía, por favor, que no fuera por ahí!!! Por si no me daba tiempo a arrancar y a tirarme al suelo para ver por donde salía puse el móvil cerca del motor grabando especialmente la parte de la bomba y puse en marcha el motor.

Como el motor estaba un poco caliente, porque acababa de circular cuatro kilómetros, esta vez en vez de chorro a chorro lo hacía a gotas pero la tranquilidad llegó a mi cabeza, el goteo provenía de la cabeza de un tornillo que había en el cuerpo de la bomba y pronto supuse que esa avería no me costaría ni un centavo.

Pronto saqué el tornillo de métrica ocho, eso sí, con mucha paciencia y cuidado porque no sabía qué podía suceder si sacaba aquello y algo dentro de la bomba se movía de posición y podía surgir una avería mil veces peor que la que tenía.

Pronto vi la causa, el cierre de ese tornillo lo hace una junta tórica que por los 22 años de tiempo que lleva allí alojada se ha endurecido, ha perdido elasticidad, ha cogido la forma del alojamiento y ha dejado de hacer su función de sellar, así que con muchísimo cuidado me propuse reparar la avería, eso sí, con los mismos materiales que tenía a mano porque eran ya las 20:00 y las tiendas de repuesto estaban cerradas.

La primera idea fue poner debajo de la junta, o sea, en la garganta del tornillo donde iba alojada la junta unas vueltas de teflón pero una vez puesto vi que el teflón tiene la propiedad de ceder y pronto volvería a salir el gasoil así que miré en la “caja de juntas tóricas” pero a pesar de que había más de 80 (de todo tipo y medidas) del tamaño que necesitaba no había más que TRES que aunque no eran precisamente de esa medida a unas malas podían servir si suplementaba la garganta del tornillo con algún material.

Bueno, pues sí, se me ocurrió recortar una tira de papel de folio de 3mm de ancho por cuatro centímetros de longitud y ubicarla en su lugar, debajo de la junta. Hasta ahí bien, todo parecía quedar perfecto así que volví a poner el tornillo en el cuerpo de la bomba pero aquel suplemento parecía poco grueso para hacer un cierre eficaz y decidí poner el suplemento en vez de cuatro centímetros poner seis para que la junta hiciera bien la función de cierre.

Pues no quiso la cosa salir así porque en el momento de ponerla en su alojamiento la junta se cortó, la goma estaba demasiado endurecida para estirarse y llegar al alojamiento así que tuve que emplear otra junta de la “caja de las juntas” y de esta manera dejó de perder gasoil.

¡“Qué fáciles son las cosas cuando se saben”!, esta podía ser la moraleja, pero de no saberlo puede suceder que con este tipo de averías si das con un taller de “listillos” y con un poco de habilidad te pueden levantar varios cientos de euros por solucionar dicha avería y si me apuras hasta te cambian la bomba porque “dicen que pierde” y cierto es, no admite duda y tú no lo puedes averiguar porque no tienes medios; por motivos de “este pelaje” ha visto algunos vehículos acabar en el desguace.

Al ver el vídeo del móvil, mejor dicho al escucharlo, la ley de Murphy (de la que escribiré muchos casos cuando le llegue el turno) tuvo que estar presente para hacer que durante ese escaso minuto que estuvo grabando el móvil mientras arrancaba el motor y volvía debajo del motor para ver el punto de fuga se acercara por allí un coche de esos que “tiene más años que la cuesta de la vega” pero al que el joven de siempre le pone unos altavoces que hacen moverse sola la bandeja trasera, por eso se escucha el motor, SÍ, y de fondo un zum zum zum, no podía haber llegado un poco antes o un poco después, ¡no! Porque de hacerlo así no hubiera tenido gracia alguna, de esta manera la ley cumplió perfectamente con su función, la de “emborronar en parte la grabación”.

Caso segundo, relacionado también con el gasoil.

Esto me sucedió hace muchos años, cuando yo era joven, fue en un Renault 9 motor 1.6 de gasoil.

Comenzó un día que al acercarme a un semáforo y soltar el acelerador para que la velocidad fuera disminuyendo, esta en vez de disminuir de repente y durante algún segundo se aceleraba, y luego caía otra vez a su régimen normal. Al principio no le di importancia porque lo hacía muy de tarde en tarde, a un ritmo de cada tres semanas, a veces se pasaba un mes entero o incluso dos meses y no lo hacía pero cuando comenzaba a hacerlo luego se tiraba varios días que lo hacía constantemente. Creo recordar que esta avería la tuve en el coche durante un año o más tiempo. El coche lo utilizaba todos los días…

Consulté con amigos expertos y algunos coincidían que era “porque le entraba aire a la bomba inyectora” así que le cambié varias juntas que, aunque no perdía gasoil sí tenía cierta holgura, especialmente el eje del acelerador, pero aquello ni mejoró ni empeoró la avería.

Otro “entendido” me dijo que era por el filtro de gasoil que aquellos vehículos llevaban instalado en el interior del vehículo por lo que me puse manos a la obra, una vez sacado el conjunto del aforador y testigo de nivel descubrí que allí no había ni filtro ni nada, solo había DOS tubos, uno para llevar el gasoil y otro de retorno, examiné bien los tubos que no estuvieran agrietados pero los encontré perfectos, monté todo como estaba y al tiempo el problema volvió a dar la cara.

¿Qué podía estar pasando para que la avería lo mismo duraba una semana con síntomas permanentes y luego un tiempo largo sin dar la cara? Con el tiempo descubrí que los síntomas solo los presentaba cuando le quedaba poco gasoil en el depósito, luego una vez lleno podía pasarme casi tres semanas sin dar la cara.

Como al parecer el motivo más acertado era que le entraba aire al circuito del gasoil revisé VISUALMENTE toda la instalación, el filtro incluido, desde la bomba hasta el depósito, pero no encontré fisuras en ningún tubo, todo estaba aparentemente perfecto a mis ojos, en ningún punto a lo largo del recorrido encontré síntomas de fuga de gasoil.

Como los ojos a veces son “traidores” decidí hacer una prueba de estanqueidad a todo el circuito así que solté los tubos que unen la bomba con el depósito y taponé uno de ellos por un extremo mientras por el otro aspiraba con la boca para conseguir un vacío para inmediatamente después taponarlo con la lengua y observar si el vacío se perdía… en el primero de ellos funcionó, la lengua mantuvo taponado el tubo y se mantuvo “pegada a él” por la depresión creada dentro del tubo pero el OTRO, el otro ¡NO!

¿Qué podía pasar si ya había revisado anteriormente todo el circuito recorrido del gasoil sin encontrar ni un signo de mancha por fuga ni visualmente grietas roturas o dobleces de los tubos? Pues tardé poco en encontrar el punto de entrada de aire y el motivo del cambio de velocidad.

Se trababa de la pieza que se atornilla en el depósito de la cual cuelga el aforador, la entrada eran dos tubos ACODADOS, de material plástico, resultó que en la de llevar el gasoil a la bomba, justo en la doblez de la pieza, justo donde hace la curva, por cuestión de edad del automóvil (unos 15 años) o por alguna mala manipulación anterior, la pieza se había fisurado, ¡claro!, como en ese conducto el gasoil iba en dirección a la bomba no podía salir por llevar DEPRESIÓN, solo hubiera salido si hubiera sido retorno y hubiera llevado PRESIÓN, en ese caso se hubiera encontrado pronto la avería porque hubiera comenzado a oler a gasoil en el interior del vehículo, amén de la mancha que hubiera dejado.

¿Por qué se aceleraba y desaceleraba el motor? ¿Por qué solo lo hacía de vez en cuando y no constantemente? Cuando entra aire al circuito de gasoil la presión cambia, cuando ese aire llega a la bomba primero se acelera y luego por falta de combustible se desacelera hasta que si es muy poco el aire se recupera en unas décimas de segundo, de lo contrario llegaría a pararse.

¿Por qué solo lo hacía de vez en cuando y no constantemente? Pues fácil, resulta que la fisura era tan pequeña que cuando el depósito estaba lleno de gasoil la bomba apenas tenía que hacer succión y no llegaba a entrar aire pero cuando le quedaban menos de diez litros en el depósito el nivel de combustible era tan bajo que la bomba inyectora tenía que hacer más trabajo, tenía que aspirar más, por lo tanto crear una depresión mayor, por lo tanto ya SÍ le entraba aire suficiente en el circuito como para provocar aquellos síntomas.

Este mismo síntoma _que no llegó a llamarse “avería” puesto que ya conocía el motivo y lo solucioné de inmediato_  se repetiría doce años después en un Opel Kadet 1.7 diésel, justo ya acabando de hacer los 530 km llegando a la playa, esta vez también en el punto de llegada de gasoil, cerca de la bomba.

Si te pareció interesante esta entrada no dudes en compartir. 2 de mayo de 2021.

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