La Tumba

Septiembre 2021. Todo comenzó hace ya muchos años, tantos como veintiocho, a mi madre le dio un infarto la noche de nochebuena y falleció tres meses después. Recientemente mi hermana y yo hemos llegado a la conclusión que el infarto vino después, porque al parecer unas horas antes ya tenía problemas en los pulmones porque nos comentó que escupió sangre en un pañuelo antes de sufrir el primer desmayo, según se apeaba del ascensor en la planta octava del hospital general de Guadalajara, la tarde que iba a visitar a mi padre que se encontraba en la novena, ingresado unos días antes por neumonía.

Alguna que otra casualidad relataré aquí pero una que se me ocurre es que el número de sepultura donde se encuentra está en la calle 10 (mes de mi cumpleaños) pasillo 16 (fecha de mi cumpleaños) hueco 16 también.

La pérdida tan súbita e inesperada de mi madre, y como es natural, me pegó un palo la vida que aún no he sido capaz de recuperarme. En aquel momento quería hacer algo por ella, algo para mantener vivo su recuerdo y lo primero que se me ocurrió fue diseñar y fabricar una cruz para colocarla en su sepultura. Esa cruz o lo que allí se pusiera tenía que ser sencilla, humilde, barata, si mi madre hubiera visto que habíamos gastado innecesariamente una peseta en ella, en su persona, en su figura o en su recuerdo y de haber podido hacerlo nos hubiera dado una buena tunda y sermones a cada rato, ¡aquí solo se gasta lo que es absolutamente imprescindible para la vida!

En una ocasión, por allí, por finales de los años 70 el trabajo Continuar leyendo «La Tumba»