La Pili del Alain

Hace unos días nos ha dejado en este mundo Pilar Sanz Esteban, miembro de la Asociación Hijos y Amigos de Alcorlo desde sus inicios.
Con este post quiero rendir mi pequeño tributo en agradecimiento a su hospitalidad y amabilidad, pero sobre todo por su aportación a la memoria de Alcorlo con su contribución desinteresada del material que, junto a su esposo Alain, grabaron en Alcorlo en el año 1968/69, y que hasta la fecha se ha convertido en el documento en vídeo más antiguo que tenemos sobre el pueblo.  Enlace al vídeo

Conocí a “La Pili del Alain” (en Alcorlo teníamos la costumbre de mencionar al cónyuge a continuación) precisamente por esa película, todo comenzó en el 2005 y desde entonces he tenido estrecha relación con el matrimonio, hasta tal extremo de compartir por varias veces recuerdos, mesa, alimentos, veladas, hogar y tiempos de ocio en su casa de Almería.

En esa película (que se puede ver en Youtube con el título de “Así era Alcorlo en 1968”) se cuenta como casi 40 años después de que fue grabada conseguimos digitalizarla y compartirla. En el reportaje se cuenta la historia de su localización y parte de la vida recorrida por Pilar y Alain.

Pilar cuando contaba con solo 16 años tuvo la valentía, el arrojo y la entereza de emigrar a Francia en busca de mejores posibilidades de vida de la que ofrecía el pueblo. Quizás motivada también por la necesidad, pues solo hay que imaginar cómo era la vida en el mundo en aquellas fechas, más concretamente en un pueblo pequeño de Guadalajara, vida que cambió por las cercanías de la torre Eiffel de París, lugar donde su decisión y destino la llevaron.

Me contaba el matrimonio de Pilar y Alain, en un almuerzo que tuvimos en el 2015, parte de sus andaduras por este mundo, andaduras y aventuras que no fueron pocas, trabajando para familias adineradas de Europa y América, llegando incluso a preparar los platos más elaborados de la Casa Blanca y hasta tomar copas con el presidente americano de turno; no sé cuánto daría yo para tener esa grabación de audio de aquel almuerzo que bien pude hacer con mi teléfono iphone 4 del momento y que no hice más que unas fotos que bien conservo de aquel día, porque le pedí al camarero que nos las hiciera, no ya solo a modo de recuerdo sino que no sabe uno NUNCA el tiempo que le queda por estar aquí y “lo que no hagas se queda sin hacer”…  a Pili no le gustaba mucho el mirar a la cámara, ni en esa ocasión de la imagen de ese día ni en ninguna otra de las que coincidimos en la fiesta de San Bartolomé en Alcorlo y por ello yo la respetaba, Alain sin embargo siempre permanece atento hasta que se toma la foto.

Ya próximos a la edad de la jubilación abandonaron el mundo laboral y se instalaron en Almería donde, a golpe de esfuerzo y sudor, construirían sus dos casas, en un lugar privilegiado desde donde se puede disfrutar del aire y vistas del Mediterráneo y el trasiego de los buques del puerto de Almería.

En los últimos quince años les visité varias veces en su hogar de Almería, siempre que tuvimos ocasión de hacerlo, y cada vez que volvieron al pueblo nos encontramos también en Guadalajara por lo que desde el primer encuentro se podía decir que siempre estuvimos en contacto.

En el 2015 intenté hacerles un reportaje audiovisual donde ellos mismos explicarían el motivo de la grabación de la grabación de cine mencionada antes, como también los recuerdos y detalles que hay sobre la misma, visitas al pueblo, viajes, etc pero a pesar de que llevé todo el material para la grabación ni hubo tiempo ni hubo ocasión adecuada para hacerlo, porque en verano incluso en Almería, el sol también hace mella en los cuerpos, sobre todo los que ya tienen una cierta edad así que no pude dejarlos allí sin hacerles una fotografía que casi me atrevería a decir que “la última”.

A veces los fotógrafos cuando hacemos retratos y nos encontramos mirando por el visor componiendo la fotografía pensamos si no será esa la última vez que los sujetos que tienes delante serán fotografiados, eso mismo pensé ese día… me vine de allí con la premonición de que no conseguiría en adelante tomarles otra fotografía como aquella, donde podía palpar la complicidad de la pareja, producto de una convivencia de más de 60 años; teniendo en cuenta también que la edad no perdona y las personas vamos perdiendo cualidades, contrariamente a lo que le sucede al vino bien conservado.

El año pasado por estas fechas aprovechando un viaje relámpago por aquellas tierras de Almería estuve nuevamente varios días en su casa, Pilar estaba bastante perjudicada por su enfermedad; después de tres o cuatro años ya le estaba pasando factura y su movilidad se vio seriamente perjudicada viéndose Alain en la dedicación casi exclusiva de atender sus constantes requerimientos, pero lo más grave, lo peor de todo era su pérdida y recuperación de la memoria a cada momento, pues en la última década poco a poco y al parecer, como consecuencia de varios micro ictus; su memoria y movilidad en el último año se fueron perdiendo a pasos agigantados, pero a pesar de todo ello, ese día después de la comida brindamos con pacharán elaborado con endrinas de Alcorlo, que unos años antes enviara por correo a Alain para ese fin. Brindamos sobre todo por la salud y la amistad ya que del dinero en ese rato nadie pensó en él pues su valor carecía de importancia.

Siempre conocí a Pili con un aspecto envidiable, con una salud perfecta a pesar de contar ya los setenta años de edad. Su cabello fuerte y bien poblado, sus cejas perfectamente perfiladas, un maquillaje correcto y una esbeltez envidiable, incluso por mujeres mucho más jóvenes que ella. La manicura muy cuidada también, todo ello eran los reflejos de la vida que llevó hasta entonces.

Mirando hacia el pasado el primer bit que viene a mi memoria sobre Pili y Alain es aquella primera llamada telefónica que les hice un 24 de Agosto nada más llegar a casa, para confirmar que aún tenían controlada la cinta que yo llevaba persiguiendo al menos media docena de años. Al teléfono se puso ella, creo que siempre lo hacía así porque Alain no acaba de pronunciar (no digo entender) perfectamente el lenguaje español; “aló… aló” ¿quién es?… por unos segundos yo no contesté, me quedé bloqueado porque una señora me hablaba con acento francés y no pensaba que era Pili. “Hola, buenas noches, soy Agustín Esteban, el hijo de Agustín y Lucía, nieto del tió Evaristo” ¡ah, sí, si somos familia….! Así comenzó nuestra relación y así está en la actualidad.

Con cariño guardo un regalo que me hizo en los primeros años, un pequeño cojín con el escudo del Real Madrid  tejido con sus manos, utilizando la técnica del punto de cruz y que todos los días miro al pasar cerca de él…

En estos momentos estoy seguro que nos contempla muy feliz mirándonos ya desde un punto en otra dimensión.