JODIDOS PERO CONTENTOS. 30 Julio 2026. El incendio de la sierra Norte
Así deberíamos sentirnos los paisanos (que nuestras raíces brotaron en Alcorlo) al ver el estado actual de aquella parte del terreno después de que el incendio que se inició en La Mierla, arrasara gran parte de nuestro territorio.
Ese incendio ha devastado gran parte de nuestra querida sierra, pero afortunadamente una parte de las Dehesas de Alcorlo han resistido a las llamas, como queriendo dejar constancia del estado en el que se encontraban, y eso que en la actualidad medio centenar de vacas pastaban por ese lugar.
La balsa de agua hizo de cortafuegos en todo lo que pudo, a la altura del Molino Zarzuela ya no pudo contenerlo más y cruzó el cauce del Bornova en dirección a Hiendelaencina, dando con ello buena cuenta de aquellas cuestas, cubiertas en su gran mayoría por jaras descomunales y robles.
Personalmente no me importa demasiado el origen de este fuego, sin embargo siento TERRIBLE CURIOSIDAD por saber por qué un incendio, (que se originó en un campo de cereal a muchos km de distancia), cruzó olímpicamente caminos, carreteras y cortafuegos hasta convertirse en uno de los incendios más catastróficos conocidos en esta comunidad, no hablamos ya ni siquiera de la provincia de Guadalajara sino de Castilla la Mancha.
Cuando alcanzó la ladera del Alto Rey (zona de Albendiego) ya auguré que pronto se extinguiría, pues por allí la masa forestal ya es de poca importancia, atrás quedaban aquellos pinares achicharrados, repletos de ejemplares de pinos centenarios. Cuando ya no hay nada que quemar es fácil acabar con el incendio.
Apagar rastrojos debe ser tarea fácil, no así los pinares centenarios de los que tanto hacíamos gala los serranos. Visto desde fuera y sobre todo en los primeros días, daba la impresión de que NO HABÍA NADIE tratando de extinguirlo.
Durante los catorce años que viví en Alcorlo tan solo conocí UN INCENDIO en el monte, por supuesto originado por la mano del hombre. Al parecer unos pastores que andaban en la zona del Rihondo, en verano, (cuando no te importa arremangarte ni darte un chapuzón), se entretuvieron pescando unos peces para luego pasarlos por las brasas. Cuando quisieron darse cuenta el fuego tomó aquella zona conocida por su terrible pendiente como “La Cuesta” subiendo en vertical ladera arriba a favor de las llamas.
El fuego no avanzó más de trescientos metros, no hizo falta medios de los que disponemos hoy para extinguirlo, fueron los propios vecinos de Alcorlo quienes se encargaron de ellos y ¿cómo pudo ser eso? ¿Cómo pudo ser que unos pocos vecinos sin apenas medios ni herramientas pronto consiguieron erradicarlo?
En aquellas fechas en Alcorlo fácilmente habría más de medio millar (o quizás el millar) de animales pastando, principalmente cabras y ovejas, yo no llegué a ver en aquellos años vacas pastar por allí, llegué tarde para ello.
Los rebaños de cabras, bocado a bocado, van acabando cada día con los brotes de jaras y otras malezas, evitando así la sobrepoblación de ellas, con su tránsito, mucha de la maleza queda aplastada por andares y por sus pezuñas, mucha de ella cortada y otra arrancada, evitando así su descomunal crecimiento, como hemos visto esta primavera en aquellos parajes.
En definitiva: los animales en el campo cumplen perfectísimamente bien su labor contra incendios. De Alcorlo puedo dar fe de ello.
En la zona afectada por el incendio no se ha conocido tránsito de cabras u ovejas por allí desde 1982, año del desalojo de los últimos vecinos de Alcorlo, ¡casi MEDIO SIGLO!
Desde 1982 hasta 1990 cada invierno pateé con mi padre aquellos montes, hoy quemados, desde la zona de Cabeza Redonda hasta el límite con Zarzuela, persiguiendo perdices y disparando de vez en cuando a alguna liebre o conejo, especies que llevan ya muchos años desaparecidas en aquel lugar.
En aquellas fechas decía, se podía transitar con bastante facilidad por cualquier punto de aquel territorio, las jaras apenas si llegaban a la altura de la rodilla y si alguna liebre despistada se arrancaba pues había muchas posibilidades de poderla abatir, no como en los últimos años que las jaras te iban tratando de quitar la gorra a cada paso en cuanto te descuidaras y a veces el avanzar unos metros se convertía en una hazaña, porque entre los espinos, zarzas y jaras, había zonas totalmente infranqueables.
Volviendo de nuevo al tema del incendio: Creo que ha quedado demostrado que las medidas de las que disponemos para afrontar un incendio de estas características son totalmente INEFICACES, por lo que surge la pregunta: Si son ineficaces ¿para qué las queremos? De nada me sirve tener una herramienta que no me resuelve el problema.
La reforestación de pinos, robles y otras especies que se llevó a cabo hacia el 2021 en la zona de Alcorlo conocida como “Cabeza Redonda”, no ha servido de nada, plantas que ya habían crecido más de un metro, (algunas mucho más) han quedado totalmente calcinadas.
Aquellos pinos cercanos a Robledarcas y Zarzuela fueron plantados por muchos paisanos de Alcorlo, entre ellos mis padres, probablemente por un sueldo mísero, y si aquel día, después de llegar al tajo, el encargado opinaba que no era rentable el trabajar, porque las condiciones meteorológicas así lo indicaban, con las mismas te volvías a casa con una hora de camino de por medio. Era casi la única fuente de ingresos que había a modo de jornal en aquellos años por allí. A aquellos paisanos debemos el haber tenido y disfrutado de esos mismos pinos que perecieron en las llamas.
¿Por qué se plantó en aquellos años pino y no otras especies de árboles? De todos es conocida la hojarasca que el pino va depositando cada año bajo sus copas, esa hoja, en forma de aguja, es durísima y tarda…. muchos años en desintegrarse, por lo que en grandes pinares fácilmente se puede encontrar una capa de un par de palmos de espesor… pólvora, eso es pólvora.
El pino es una planta que no deja crecer NADA a sus pies. Por ello, ante mi desconocimiento en esta materia, yo me pregunto si no sería más interesante repoblar con otra especie de arboleda.
Bien sea por el cambio climático (palabra que de hoy en adelante nos martilleará el cerebro constantemente) o por la causa que sea, el fuego nos hará compañía con demasiada asiduidad, y ya se ve que no es una cuestión solo de esta región, ni de este país, es una cuestión que hay que tomarlo de frente y seriamente.
Los campos están semiabandonados, las mediadas de extinción que tenemos son insuficientes o INEFICACES así que, a quienes corresponda, (entre los que me incluyo como ciudadano) ya podemos ponernos las pilas y buscar medidas urgentes para luchar contra esta lacra que son los INCENDIOS FORESTALES.



