La tormenta que devastó Alcorlo.



La tormenta que devastó Alcorlo, el cometa  Arend-Roland y otras tormentas en el lugar.
Un 22 de Septiembre del año 1957, fecha en la que se solía celebrarse la feria de Jadraque, al anochecer cayó una tormenta de granizo, mejor dicho: tormenta de trozos de hielo, sobre Alcorlo y sus parajes que devastó toda la zona. Contaba mi padre que después de pasar la tormenta había acumulados contra la pared de la taberna una altura de casi un metro de pedrisco, pesaron varios trozos de ellos en una “romana” (balanza) de la taberna y mi padre aseguraba que pesaban 500 grm o incluso más.

Según escuché a mis padres y ahora también mi prima los hechos sucedieron más o menos de esta manera: Era la última hora de la tarde, ya se había puesto el sol y mucha gente de Alcorlo volvían a sus casas de la feria de Jadraque, la mas famosa de la comarca en aquella época, entre ellos mi madre y mis abuelos paternos y por el otro sendero mi padre _que no se la perdía ningún año_ y otro grupo. Mis abuelos fueron a vender (entre otras cosas) las crías de los cerdos que allí se les conocía como “Garrapos”. 20 km distan ambos pueblos, ¡eso sí que era senderismo!

El camino de Alcorlo a Jadraque trascurría preferentemente pasando por la Toba, se salía de Alcorlo por la parte más alta del pueblo (camino de las Eras), se pasaba el llano de Santecilla y casi bordeando el carrascal se llegaba al pueblo de La Toba, el camino parece ser que no llegaba a atravesar el pueblo sino que pasaba muy cerquita de alguna de sus casas. El otro camino trascurría río Bornova abajo hasta llegar a Jadraque.
Todos coincidían en que la tormenta se formó por Membrillera y fue arrastrándose lentamente río arriba hacia Alcorlo. Mucha gente que venía caminando por ambas sendas sintieron la amenaza y ante el temor de que les pillase antes de llegar al pueblo (en pleno campo y sin ningún resguardo importante) se refugiaron unos en el molino de San Andrés del Congosto que había junto al puente romano entrando ya en el Congosto y los otros en las viviendas de La Toba hasta que pasó la tormenta, en el grupo de San Andrés iban mis abuelos, en el de La Toba mi madre mientras que mi padre ya había llegado al pueblo.

Según mis padres la tormenta solo duró dos o tres minutos pero arrasó todo el término municipal incluido el pueblo, ni una teja dejó intacta, mi padre miraba por la ventana el desastre y gritaba: ¡nos deja sin pueblo, nos deja sin pueblo! . Milagrosamente no mató a nadie.

Los animales del campo, liebres, conejos, perdices, grajas, etc perecieron en más del 80 por ciento, no hay animal en el mundo de tamaño mediano capaz de aguantar un solo proyectil de ese calibre a esa velocidad sin perecer.

Al día siguiente el paisaje era DESOLADOR, las grajas que pernoctaban en las frondosas choperas del río en “La Vega de Arriba” estaban muertas en su mayoría, el resto con las alas rotas o la columna vertebrar partida graznando de dolor, la gente salió al campo para “hacer la compra”, recoger conejos, liebres o perdices, no había que correr… solo tomar.
En esa fecha poca hortaliza habría ya en la vega pero las berzas, repollos y demás todo quedó arrasado.

Los árboles tardaron mas de dos años en recuperarse porque su corteza fue arrancada por los trozos de hielo como hachazos que caían a toda velocidad, otros no tuvieron tanta suerte y se secaron.

El tejado de la fábrica de harinas que era de uralita quedó echo agujeros del tamaño de un puño como un queso gruyere, yo la tormenta no la conocí (no había nacido) pero sí recuerdo perfectamente la reparación del tejado a base de colocar en los agujeros cantos redondos del río sujetos con cemento. Aquí se puede ver los restos de la edificación.

¿Qué maldición cayó sobre Alcorlo y sus habitantes?, ¿acaso se merecían los Alcorleños ese castigo? ¿era Alcorlo un pueblo maldito?, quizás algún día encontremos las respuesta…

Mi prima (mayor que yo) me contaba hace unos días referente a este tema que mi abuela y algún otro vecino/a decía que la noche de antes “había visto” sobre el noroeste una “estrella que tenía cola” y eso siempre significaba desastres metereológicos. Cometa visto en esta dirección.


He investigado un poco sobre el tema y he llegado a esta conclusión: Parece ser que el cometa Arend-Roland ese año fue visible y por la orientación de mi abuela y los textos coinciden. Aunque en Alcorlo no hubiese ningún “lumbreras” un cometa visible no pasaría desapercibido y menos si era visible durante varias noches.
En este enlace cambia la fecha a 1956 (un año antes) http://www.windows2universe.org/comets/comets_table.html&lang=sp

MUERTE POR RAYO
Si algo diferenciaba a Alcorlo de los demás pueblos de la zona eran sus tormentas, quizás al estar metido “en un bacho” las tormentas fueran más fuertes o los truenos más sonoros.
En Alcorlo que yo recuerde solo escuché DOS casos de muerte por rayo, una de un pastor y otra de un ama de casa.
Recuerdo la de una noche del 1969 (aprox) que anocheció relampagueando y tronando pero no como lo hace ahora, truenos a varios km de altura que llegan a nuestros oídos apenas sin intensidad sino truenos que no te dejaban dormir y de los que retumbaban hasta las patas de la cama.
Todavía recuerdo perfectamente la de una noche que no me dejaba dormir, que me daban miedo los relámpagos tan potentes y para no verlos me tapaba con la manta pero aun así su luz traspasaba la sábana y manta y eso dentro de la alcoba.

Desde que dejé Alcorlo no he vuelto a escuchar truenos como aquellos; tengo que decir que a mí los truenos ahora no me dan ningún miedo ¿será porque estudié electricidad? solamente es tener mala suerte de que caiga el rayo justo en el lugar donde te encuentras, el trueno no es más que el ruido que hace una chispa en una conexión eléctrica pero Billones de veces más potente, mi pensamiento es el siguiente: Si escuchas el trueno no tengas miedo porque el rayo no te mató, no tengas miedo que si te mata un rayo ten seguro que no escucharás el trueno por lo tanto al escucharlo ¡disfruta de ese derroche de energía que, gratuitamentete, te muestra la naturaleza !

EL PASTOR AL QUE MATÓ UN RAYO.
Según escuché a mi padre y algún vecino más esto sucedió aquella tarde: 1 de abril de 1947. Sobre el medio día se preparó una tormenta por la zona de las viñas, lugar de la desembocadura del río “Hondo”, aproximadamente entre el pueblo y la actual presa.
Cómo era natural siempre había gente en el campo con sus labores, entre ellos los pastores, pues bien, ese día estaban Julián de 14 años y Francisco de 16 cuidando sus ovejas, al ver que la tormenta amenazaba con llover se refugiaron en unos chopos altos que crecían en las orillas del Río Hondo con tan mala fortuna que un rayo cayó en el mismo chopo donde se encontraban fulminando en el acto a Julián, su compañero Francisco quedó atondado y comenzó a deambular dando traspiés sin rumbo fijo en dirección al río.

Como decía antes siempre hay gente en el campo y alguien desde el pueblo vio el incidente y dio la noticia, rápidamente salieron varias personas hacia el lugar entre ellos mi padre. Corriendo se dirigieron en línea recta hacia el lugar y cruzaron el río que en esos momentos bajaba un nivel de agua como de un metro. Pudieron socorrerlo cuando quedaban pocos metros para que Francisco entrara en el río pues caminaba dando tumbos sin saber ni lo que hacía, un poco más y se salva del rayo pero lo mata el río.

Contaba mi padre que él personalmente llevó en brazos el cuerpo del jóven fallecido hasta el pueblo.

Muchos árboles he conocido rajados por un rayo en el término de Alcorlo aunque algunos de ellos no tenían demasiada altura, parece ser que es peligroso refugiarse debajo de ellos pero ¿qué harías ante una tormenta si cae pedrisco?

Otro rayo que recuerde cayó en una enorme rama de un chopo de los que había junto a la carretera en la parada del autobús provocando el corte de la carretera porque parte del árbol quedó allí atravesado.

En la foto se pueden ver los chopos de la parada del autobús unos siete años antes del suceso.

En otra  ocasión cayó uno en la fachada de una casa de la calle mayor y bajó por el costado de la casa hasta incrustarse en el suelo pero afortunadamente no se produjeron desgracias personales. Recuerdo a las gentes escabando en la tierra para encontrar “la perla” que suele generar esa energía con los minerales.

El SEGUNDO caso de la muerte por rayo me parece un poco extraño. Parece ser que hubo tormenta en el pueblo y una señora estaba planchando con plancha eléctrica, aclaro lo de “eléctrica” porque por aquellas fechas electricidad solo había por la noche y las planchas por lo general eran meros artilugios donde se le metían carbones incandescentes para calentar el metal o sea que de electricidad más bien poca aunque no cabe duda de que todo el mundo coincidía en la plancha como culpable.

Yo más bien pienso que un rayo pudo engendrar un “pico de tensión” en el tendido eléctrico sumado a una derivación en la plancha eléctrica, o sea, un fallo de aislamiento eléctrico en la plancha ya que en esas fechas no había protección contra derivaciones y los materiales estaban fabricados de “aquellas maneras” y a la electricidad no se la tenía el respeto que hay que tenerle porque más bien era una auténtica desconocida.
Si en mi teoría descontamos la parte generada por el rayo ya era difícil electrocutarse con una plancha (aunque no hubiera ningún tipo de protección contra descargas) porque el voltaje solo eran 220V que al entrar en contacto con el suelo o partes de toma de tierra se transforma en 125V valor que no es como para “quedarse pegado y morir”, de hecho en la calle había tendido eléctrico y los críos más “avanzados” se subían a un “poyo” (banco de piedras) de la calle, te pedían que les dieras la mano y cuando lo hacías ellos tocaban un hilo del tendido eléctrico (que estaban desnudos, sin plástico alguno) y te producía una descarga que parece ser no era tan fuerte como para matarte.

Actualmente en España el valor del voltaje son 380V, sí, repito 380V, y ¡sí, en casa y no solamente en la fábrica o taller de enfrente! que ya es para tomárselo en serio. Normalmente la conocemos como 220 Voltios que son los que podemos medir entre una de las fases y el Neutro o tierra.
En mis tiempos de instalador electricista me tocó reparar una instalación donde un obrero había fallecido el día anterior por electrocución, una hormigaonera averiada sin protección eléctrica contra fallos de aislamiento fueron la causa, a lo largo de tantos años trabajando con ella o manejándola también he tenido varios momentos de “quedarme pegao” y estar ya “más pa llá que pa cá” donde tu cerebro no veía más que fuego durante ese tiempo y cuando conseguí soltarme tenía una quemadura pequeña pero profunda.

Volviendo a las tormentas de Alcorlo: Recuerdo que la gente les tenían un temor increíble, contaba mi madre que un verano segando por Santecilla veían que se acercaba una tormenta hacia donde se encontraban ellos con un aspecto terrible, en verano cada minuto cuenta para recoger la cosecha. Mientras continuaban agachados cortando la mies no dejaban de mirar al cielo por si la tormenta se disipaba o pasaba de largo pero pronto descubrieron que de pasar nada, lo que traía era RUIDO, parece un chiste pero ¿ruido una tormenta?, parece ser que no era la primera, decían que se escuchaba un ruido como si agitases una caja con garbanzos en su interior, eran los trozos de hielo suspendidos en el aire y chocando unos contra otros.

Llegó un momento en que no pudieron resistir más tiempo con la siega y salieron corriendo hacia una “casilla” (pequeña casa para guardar ganado) que había relativamente cerca (enfrente de la Ermita) porque se dieron cuenta de que quien no llegara a la casilla antes que la tormenta perecería víctima del pedrisco.
Todos llegaron, asfixiados pero llegaron, no corrían en llano sino en cuesta bastante empinada, según mi madre le quedó un dolor en los pulmones producto del esfuerzo que le duró varios meses.
La tormenta “ruidosa” pasó y arrasó todo lo que encontró, supongo que el cereal que quedaba por cortar ya daría igual segarlo o no pues los granos quedarían irrecuperables ya en la tierra.

OTRA TORMENTA. Otra tormenta de verano pero esta vez no de granizo sino de viento.
Podía ser verano del 1970, por la tarde se preparó una tormenta pero sin un solo trueno, desde mi casa se veía toda la “Vega de Abajo” la que había situada entre el pueblo y la actual presa, desde la ventana de la cocina mi padre nos iba relatando lo que veía pues no nos dejaba mirar, repetía una tras otra: nos deja en la calle, lo está destrozando todo…
Parece ser que un pequeño tornado iba arrancando todo lo que se encontraba, los frutales de la vega así como los del huerto del vecino al lado de mi casa los había arrancado de cuajo como si fueran “cenizos”.
En el plantío de “La Peña Orá” (La peña Orada) había multitud de tiendas


de campaña, “madrileños o veraneantes”, era un lugar idílico para acampar, chopos, sombra, agua limpia y con profundidad incluso una peña que sobresalía del agua que servía de trampolín, el agua de la cola de la presa generadora de electricidad pasaba por allí.
Esa tarde el pánico se apoderó de ese lugar, los chopos comenzaron a desplomarse sobre otros chopos, contra el suelo o las tiendas, la gente corriendo por todas partes buscando refugio mientras el viento los zarandeaba… todo quedó en un susto.

Todos estos y muchos más recuerdos guardo de Alcorlo y me gusta compartirlos.

Gracias por llegar hasta aquí, (si piensas que a alguien más le puede interesar no dudes en compartir). Agustín y sus cosas.

 

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