Mi Sigma y Tamron tropiezan

Si tu tienes un objetivo que cuando mueves el zoom parece que no va suave sino que va a “tropezones” y si además tiene un pequeño juego en la parte telescópica en el sentido hacia dentro/fuera lo más probable es que se aflojara una pequeña pieza que se encarga de sujetar la guía por donde circulan unos diminutos rodillos para permitir la extensión del tubo telescópico, esto me ha pasado recientemente en un Sigma 18/50 F2.8 y en un Tamron 17/50 F2.8, averías muy similares que reparé fácilmente.
A modo de orientación explicaré los pasos (con ciertos detalles) para reparar esta anomalía ya que como pude comprobar no hay gran diferencia entre objetivos de la misma categoría aunque las marcas sean diferentes siendo los síntomas similares.

La casualidad ha querido que en muy poco tiempo tuviera que reparar mis dos objetivos 17/18-50 F2.8 con los mismos síntomas y por consiguiente con la misma problemática pues a ambos se les había aflojado un tornillo que sujeta una de las piezas que permiten la extensión de las lentes para conseguir ajustar la distancia focal.

Aunque no son objetivos “pata negra” y su valor ronda los 300 euros ambos son objetivos que recomiendo por su extraordinaria relación calidad precio, si bien el Sigma destaca por su mecánica mucho más precisa y por su extraordinario detalle principalmente en la franja F40/50 el Tamron lo hace con sus 17 mm que son muy agradecidos y su enfoque más o menos preciso cosa que en el Tamron no es fiable pero en rendimiento óptico los dos son una “ganga”.

En los dos objetivos el sistema de enfoque automático es muy similar, unos diminutos motores eléctricos se encargan de mover el mecanismo zoom, nada que ver con el sistema ultrasónico de Canon.

Para reparar este tipo de avería no es necesario tener grandes conocimientos ni de electrónica ni de informática ni de mecánica pero si un poco de experiencia, cierta pericia y muuucha paciencia ya que no sabes con lo que te vas a encontrar y cualquier despiste te puedes ver con la mesa llena de tornillitos y piecitas que luego sobran o faltan…

Para comenzar hay que ir soltando los cuatro tornillos que sujetan la brida y los dos pequeñitos que sujetan el módulo de los contactos eléctricos. El tercer tornillo no es necesario ya que solo es un tope para cuando se instala el objetivo en la cámara.

Rápidamente nos encontramos con la única tarjeta electrónica, solo dos tornillos la sujetan.
Para sacar la faja eléctrica primero hay que mover hacia atrás el seguro del conector. en uno de ellos es levantar hacia arriba una pletina de plástico. 
A continuación hay que extraer el anillo que contiene el conmutador de AF/MF, para ello hay que sacar cuatro tornillos, también hay que sacar un tornillo que sujeta una faja eléctrica que se introduce hacia el interior. Foto siguiente.

Sin entrar en muchos detalles aquí se ve la pieza motivo de la avería por lo que no sería necesario seguir desmontando más piezas, yo he aprovechado y he sacado el primer grupo óptico para limpiarlo ya que con el uso se acumulan diminutas partículas de polvo, solo lleva tres tornillos y dos juntas metálicas muy finas debajo, conviene marcar su posición para montarlo en la misma posición y que la calidad óptica no se resienta.

Quizás te preguntes si este tipo de averías es frecuente o no tanto, por lógica y teniendo presente mis DOS CASOS creo que es mucho más frecuente de lo que creemos, estos tornillos se aflojan principalmente por agotamiento del material ya que aunque el tornillo es metálico el material donde agarra es plástico y no se puede forzar el par de apriete, con el uso se va debilitando y por lo tanto coge juego y cuanto más se afloja más juego coge; esto se corregiría si en el diseño si hubiera instalado un tornillo de mayor diámetro, si se hubiera instalado una arandela de presión y si junto a todo eso se hubiera montado con un producto fijador de tornillos como el LOCTITE 270 como el que se aprecia en la fotografía de la cabecera. Aquí una gota del producto…

Desmontar suele ser muy fácil pero a la hora de montar he tenido que fabricar un pequeño “útil” con un clip para ayudarme a meter una faja en su conector, luego otro para poner el anillo que contiene el conmutador “mecánico” AF/M pues si no es con cierta pericia no aciertas a encontrar su posición. Hay que tener especial cuidado de que el conmutador “eléctrico” esté en su mejor posición (hacia arriba) pues se puede dar el caso de que la conmutación mecánica funcione pero la cámara vea que todavía está en el modo AF.

La conmutación AF/M es sencilla, un piñón se desplaza y el engranaje se queda “loco” a la vez el conmutador eléctrico cambia de posición.

para montar el mismo anillo he tenido que sacar esta pieza, cuidado con ella porque es la que controla la abertura del diafragma y “tiene posición” ajustable, los orificios son rasgados, si no se toma nota puede ser que luego no coincida el F 2.8 con el real por lo que convendría poner una marca antes de soltar.

A grandes rasgos así ha sido la reparación, parece que me puse con ello un día en que la suerte estaba a mi favor y el aparato ha quedado estupendamente, casi como nuevo…(yo lo adquirí usado ya).

A CONTINUACIÓN UNAS PALABRAS E IMÁGENES DEL SIGMA.

En su día no empleé tiempo en escribir una entrada, solamente lo reflejé en mi facebook  del 18 de febrero de 2017 así que utilizo esta para ello.

Decía así: Uno de mis preferidos se negó a trabajar después del trompazo que se metió contra el barro con la 7D encima, hace ya varios meses. Caí encima del barro como la foto del miliciano de Robert Capa. La necesidad y las ganas de volverlo a la vida han hecho que empleara una mañana entera con él.
Con este objetivo hice casi todas mis fotos del proyecto 365 y muchas más (unas 30.000 en ese año).
No podía dejarlo en la cuneta. Era tan favorito que no me ha importado pegarme una mañana entera mirándole las tripas y todo porque se había aflojado una parte del mecanismo del zoom y se quedaba enganchado donde quería.
Después de “pegarme” con un tornillo que se negaba a salir y le tuve que “destrozar la cabeza” y empleando un montón de paciencia pues una vez montado se negó a trabajar por culpa del “punto cero” del diafragma, después de una buena limpieza de todas las lentes por ambas caras y un poquillo de aceite para que “ruede bien” ha quedado estupendísimo. A partir de ahora será el complemento al Sigma 18/35 1.8 ART junto con el Yashica 50 F1.7 .

 


 

 

 

 

Muchas gracias por llegar hasta aquí y si crees que a alguien le puede interesar no dudes en compartir. Agustín y sus cosas.

 

 

 

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