El caso del Tamron y cómo aumentar su luz.

 

A veces las averías o contratiempos sirven para obtener mejoras que de otra manera nunca se hubieran realizado; este es uno de esos casos, la avería de este aparato hizo que acabara siendo bastante mejor en muchos aspectos de lo que el fabricante puso en mis manos, en la entrada anterior está el proceso de la reparación y en esta los detalles de la modificación.
A pesar de haber desmontado varios objetivos a lo largo de algunos años, bien para limpiar o bien para reparar, nunca se me había dado el caso de que quedasen prácticamente inservibles por problemas ópticos como había sido el caso de este Tamron, 17/50 F2.8.

El funcionamiento después de la reparación y a simple vista era muy correcto pero mirando las fotografías al cien por cien estaba claro que había perdido más de la mitad de rendimiento en detalle, sobre todo a la máxima abertura y en las esquinas… ¿qué había pasado?

Cuando trato de reparar un aparato de estas características procuro ir dejando ordenadamente las piezas (tornillos, láminas, subconjuntos, etc) sobre un tapete según las voy sacando pero como la ley de Murphy casi siempre está presente, en un descuido y por accidente se me movieron de lugar todas las piezas quedando todas desordenadas sobre él, de ahí el problema y descubrimiento pero como dice el refrán “No hay mal que por bien no venga”.

A la hora del montaje (en este caso) era difícil colocar mal las piezas desmontadas pues no hay otra posición más que la correcta salvo en la rotación del primer elemento óptico que se puede poner un cualquiera de las TRES posiciones.

Como decía, el objetivo había pasado de ser un aparato de buena calidad óptica a casi no poder usarse por la pérdida de ella especialmente con aberturas F4 o superiores pero yo no podía estar sin saber qué había hecho mal para sufrir ese cambió tan dramático.

Muy a mi pesar volví a desmontar todo lo desmontado la vez anterior para asegurarme de que estaba correctamente armado… y no encontré nada anormal.

Hace varios años leyendo cosillas sobre las ópticas de los objetivos creí recordar que aunque a simple vista se podrían utilizar en cualquier posición lo cierto es que las capas que recubren las ópticas están diseñadas para trabajar de un modo con respecto al horizonte (por aquello de la luz polarizada) y como la duda estaba en la posición del primer grupo de lentes comencé a rotarlas en las tres posiciones para ver si realmente era cierto o no tenía importancia.

Es IMPRESIONANTE en un objetivo de focal 17 mm lo que cambia el plano focal… este modelo parece ser que lo han diseñado de una manera un tanto especial donde los bordes cubren más profundidad de campo que los objetivos tradicionales, esto no es ni bueno ni malo, depende para el tipo de fotografía que se practique. Aquí se puede ver en la web. 

Es tan delicada y tan precisa la posición de las lentes que unas milésimas de milímetro más o menos hacen que se enfoque el centro y las esquinas o solo uno de ellos así que no voy ni a pensar las veces que monté y desmonté el objetivo en la cámara para ver los cambios y el resultado…

El primer elemento óptico tiene debajo dos arandelas de 0.1 mm que hacen de separación, su sujeción no tiene regulación, basta con apretar los tres tornillos hasta el final pero en una de las múltiples pruebas me di cuenta de que si se dejaban un poco flojos aumentaba el rendimiento óptico pero debía de haber algo que no comprendía porque de fábrica venía así: todo bien apretadito hasta el final…

Después de una tarde entera con más paciencia que el Santo Job apretando, moviendo las lentes y mirando resultados tiré la toalla y con ella las esperanzas de que el objetivo volvería a trabajar y pasaría a la vitrina de las reliquias.

Este objetivo como tantos otros de diferentes marcas y focales que he podido comprobar tenía cierta tendencia a no tener la misma profundidad de campo en el lado izquierdo que en el derecho, como es lógico más visible a F 2.8, también las esquinas unas más desenfocadas que otras pero como no es un objetivo “Pata Negra” lo tenía asumido y perdonado.

Pasaron unos días y me moría de curiosidad por saber QUÉ ESTABA HACIENDO MAL porque estaba seguro que no era avería sino mal funcionamiento por culpa de mi torpeza.

Al ver que solo unas milésimas afectaban a la calidad óptica lo primero que se me ocurrió fue hacer con una lima “cola de ratón”  los tres orificios un poco más grandes de diámetro para poder mover la lente sobre el eje de la focal y en cuestión de profundidad sustituí las dos arandelas metálicas por unas de caucho (recámara usada de una rueda de bicicleta), de esta manera sin desmontar el objetivo podía manipular todas esas medidas hasta encontrar la más adecuada. Foto anterior.

Pruebas y más pruebas sin obtener mejores resultados…

La casualidad quiso que tuviese otro objetivo idéntico pero en montura NIKON así que le puse un adaptador para montar en la Canon y vi que en poco se parecían en cuestión óptica, el desmontado era “una patata” así que o le encontraba la solución o a la vitrina mencionada.

Recapacitando sobre todo lo que había visto y hecho llegué a la conclusión de que lo ÚNICO que podía estar mal era la posición del primer elemento óptico, ya lo había probado un tiempo antes pero era lo único que me faltaba por probar al menos DOS VECES.

En el bodegón que tenía improvisado para ver el detalle había un reflejo de la luz en unas tijeras cromadas que había sobre la mesa; es curioso y digno de ver como moviendo el enfoque a derechas e izquierdas el reflejo crea formas tan diferentes y solamente cuando la lente está montada en su lugar correcto el reflejo es natural de cualquier otra manera es CHIRRIANTE. Ejemplo de cuando estaba mal montado, círculos brillantes alrededor de los objetos más brillantes.

Bien, de esta manera acerté a saber cuál era la posición correcta de la lente y con ella llegó la resolución esperada pero ya puestos en este punto y “metidos en harina” quería saber hasta dónde afectaba el ajuste del diafragma que tiene corredera en cuestión de luz y foco y que ya comenté en la entrada anterior. 

Recurriendo nuevamente a mi paciencia y perseverancia, actuando con lógica y teniendo en cuenta que la parte de arriba de la fotografía es la de abajo del objetivo y tal y tal fui templando los tornillos de los DOS GRUPOS DE LENTES hasta encontrar una posición que me convenciera…

Hasta aquí todo bien, lo volví a comparar con su gemelo montura y Nikon estaba claro… aunque ligeramente, le superaba en cuestión de detalle, también de luz, cosa que paso a explicar el porqué.

Si tienes uno de ellos y miras por la entrada de luz (sin estar montado en la cámara) verás el diafragma, si lo pones en focal 17 mm se ve una circunferencia de espesor diminuto pero si pasas a 50 mm esta circunferencia se hace más pequeña de diámetro y a la vez más gruesa, (como si hubieras cerrado un paso EV) y surge la pregunta ¿por qué se cierra el diafragma y no se queda completamente abierto igual que a 17mm para conseguir más entrada de luz?

Sin saber nada de nada supuse que el fabricante cuando lo ha diseñado así su porqué tendrá así que me puse a investigar suponiendo que aparecería principalmente más viñeteo y pérdida de resolución sobre todo en las esquinas pero posiblemente también se GANARÍA en abertura cosa que a veces cuando trabajamos rondando lo IMPOSIBLE con ISOs altísimas siempre se agradecería un poco de luz extra por parte del objetivo  ¿o no?, por probar que no quede ¡ha!, luz extra y desenfoque extra también, cosa que con focales muy bajas es de agradecer.

Contrariamente a lo que pensaba con esa abertura “extra” no he apreciado pérdida de resolución ni en centro ni en esquinas pero si algo hay claro es que ganó en 0.3 Ev de luz comparado con su gemelo montura Nikon, no es que sea gran cosa pero ha pasado de ser un 2.8 a un 2.5. Si seguimos comparando los extremos de este con el Sigma 18/50 la diferencia de luz es un paso EV, al menos en mis máquinas no es lo mismo trabajar con iso 1600 que 3200 para obtener el mismo nivel de luz.

En esta aventura he descubierto algunas cosillas como por ejemplo que el 18/35 ART no es 18 sino más bien parece un 20/37mm, que el Tamron 17/50 si lo comparamos con el ART es 15 y esos DOS o TRES milímetros de diferencia es importante, recuerdo más de una vez tener que recurrir a la Nikon con sus 18mm porque la Canon con sus mismos 18 y su mayor recorte en SLR de 1.6 contra el 1.5 de Nikon no era capaz de entrar toda la escena en el encuadre… Quizás no me explique bien o quizás nunca te viste con la espalda contra la pared y aun así no cabía “todo” ja, ja, ja… con un solo milímetro no se consigue tanta diferencia de encuadre ¿estás de acuerdo?

Mi opinión sobre este objetivo: Por el dinero que cuesta es una muy buena opción, otra cosa es que te toque una unidad mejor o peor, cierto es que tiene viñeteo importante en focales bajas pero ¿Cuántos hay por debajo de 500 euros que no lo tengan?… no he visto ninguno.

A continuación una muestra de viñeteos y resoluciones de los diferentes objetivos comparados, todos con abertura de F2.8 a 18mm:
De izq a dcha: Tamron 18/50 montura Canon (reparado), Tamron 18/50 montura Nikon, Sigma 18/50 y Sigma 18/35 ART. Claramente se puede apreciar la diferencia de luz en el centro así como los viñeteos.

Comentar que en cuestión de luz con esa abertura y sobre los F18mm destaca el “reparado” y el que peor lo lleva es el sigma 18/50. En cuestión de viñeteo y como era de esperar el premio al mejor se lo lleva el Sigma ART y el peor el Sigma 18/50, y en cuestión de resolución la diferencia es mínima si bien los SIGMA destacan por algo más de contraste.

De la muestra anterior y visto el centro a tamaño 100×100 la resolución de todos es muy similar destacando algo los Sigma por tener algo más de contraste.

La misma prueba a 35mm. La diferencia de luz en el centro sigue siendo apreciable y muy similar a 18mm y el valor de la focal en el ART es superior a 35mm al mostrar una imagen un poco más grande.

Las medidas no son de laboratorio pero creo que no hace falta “cogérsela con papel de fumar” para ver ciertas cosas.
Este objetivo se podría comercializar perfectamente como 17/50 F2.5.

Pues ¡hale op! Ahora solo queda hacer fotos…

Gracias por llegar hasta aquí y si crees que a alguien más le puede interesar no dudes en compartir. Agustin y sus cosas.

 

 

 

Un comentario en “El caso del Tamron y cómo aumentar su luz.”

  1. Agustín, eres un auténtico profesional y lo que tu haces poquitas personas se le ocurriría hacer por eso te digo que eres un crak recibe mi en hora buena y darte un fuerte abrazo.

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