Cronología de la Vía Láctea

Este relato es bastante extenso porque agrupa CATORCE AÑOS tratando de mejorar constantemente las fotografías realizadas al Universo, comenzando con un equipo relativamente sencillo y acabando con otro relativamente moderno. En el documento hay un sinnúmero de fotografías explicativas de cada momento y situación, descárgate aquí el PDF con todo el contenido  CRONOLOGIA VIA LACTEA 2025

Este relato se remonta al 7 de julio de 2011, cuando estando una noche, en un pueblo de la zona más despoblada de la provincia de Guadalajara, descubrí que mi Canon 30D era capaz  de mostrarme (de la mejor manera posible que podía hacerlo) la Vía Láctea.

Fue aquella una larga noche de verano, el buen clima sumado a la ilusión que habíamos descubierto mi colega y yo con aquella fotografía, hizo que nos dieran las tantas de la madrugada, yo enredado en tomar una y otra foto y él tratando de averiguar por qué su flamante Nikon D300 no había manera de que disparara con más de treinta segundos de exposición, luego resultó que se necesitaba sí o sí de un mando externo para controlarla, vamos, como casi todas ellas.

Ni me imaginaba yo que una cámara como la Canon 30D, ya más bien obsoleta y descatalogada, fuera capaz de esas proezas. LA FOTO fue tomada con una abertura de 2.8, de un objetivo Sigma 18/50 f2.8, con una velocidad de 30 segundos y un ISO de 1000.

Recientemente, había reparado esa cámara, le había quitado el filtro del sensor que en un procedimiento de limpieza lo había acabado por arañar. 3 abril 2011. Reparación Canon 30D https://www.youtube.com/watch?v=GLxUWwACfTc&t=15s

A partir de esas fechas veo en mis colecciones de fotografía que se empiezan a ver fotografías nocturnas, me refiero a Vía Láctea y del Universo en general.

Esta otra fotografía se tomó en aquel lugar unos meses después, tan solo teníamos la luz de Venus (que se ve en la fotografía) el rastro de luz la hice yo caminando con un candil en la mano, un candil que probablemente tenía más de ochenta años de antigüedad.

Medio año después de aquel primer encuentro con la Vía Láctea tuvimos una experiencia digna de ser contada. Mi compañero de aventuras y yo teníamos en aquellas fechas mucha ilusión por hacer fotografías, él casi más que yo porque llevaba poco tiempo en ello, y en cuanto disponíamos de un rato ya estábamos acarreando las mochilas.

Después de cenar solíamos darnos un largo paseo y aprovechábamos para sacar a pasear al Yuko. Estando en pleno paseo se me ocurrió que quizás estuviera interesante el tomar algunas fotos al tren según pasaba por el río Sorbe a la altura de Humanes, había asistido la semana anterior a un concurso de fotografía en el que el tema era “ferrocarril” y eso nos motivó.

Sobre las diez de la noche de aquel febrero salíamos de casa dirección a Humanes. Subimos con el Opel Kadet hasta media altura de la montaña, aprovechando un trozo de carretera abandonada. Pasaron algunos trenes a una distancia de trescientos metros y nos dispusimos a fotografiarlos. Como la noche estaba aún sin luna utilizamos flash, ¡qué principiantes! No sabíamos que la luz del flash a esa distancia resultaba totalmente absurda e inútil pero el maquinista se conoce que vio el resplandor del flash y nos saludó con un par de largos pitidos.

Como no tuvimos la ocasión de repetir con otro tren nos quedamos con las ganas de saber qué pasaba con el flahs.

Después de tomar alguna que otra foto al lugar (todas con largas exposiciones) nos dio por subir a “La Muela”, pensamos que desde allí, que teníamos el corredor del Henares por delante y a nuestros pies, alguna foto curiosa podríamos sacar.

El resultado fue que, ya pasando las doce de la noche dimos la jornada por finalizada y, a modo de recuerdo de aquella noche, que más frío parece que no podía hacer, le comenté a mi compañero el hacernos una foto en aquel monolito sobre parapentes y alas delta, sin otro particular que para recordar aquella noche.

Mi compañero dispuso la configuración de la fotografía y puso en marcha el disparador de retardo en 10 segundos y corrió a sentarse en el monolito.

Cuando ya llevaría la fotografía tomándose unos  20 segundos yo pensé que el aparato se había estropeado o que mi compañero no lo había configurado bien, porque no era posible que, durante todo aquel tiempo que llevábamos allí lo más inmóviles que pudimos, no hubieran pasado los 30 segundos que tiene la Nikon en modo larga exposición.

Sin moverme más que los labios le pregunté a mi compañero ¿Seguro que la has puesto bien? ¡Yo creo que han pasado ya mucho más de treinta segundos! “Sí, sí, lo he puesto bien”… Creo que nunca he pasado 30 segundos más largos que los de aquella noche y es que ya lo dice la ley de Murphy cuando se refiere al tiempo: “La duración de un minuto depende del lado de la puerta del WC que te encuentres”.

Recogimos en un santiamén lo poco que teníamos allí, que era un solo trípode (no como hoy que al menos hay dos o tres trípodes y cámaras) y la mochila y nos montamos en el kadet, curiosamente allí en la explanada quedó un automóvil con los cristales empañados, cuando llegamos nosotros allí no había nada ni nadie.

Llegamos a casa y el Opel aún no se había calentado porque tenía el termostato roto y siempre estaba abierto, mejor para el verano, por eso no me molesté en sustituirlo; con el tiempo descubriría que eso era un error por mi parte.

Al día siguiente en el paseo nocturno del perro comentamos cómo nos fue la noche aquella una vez llegamos a casa. “¡No he pegado ojo en toda la noche!”,además de la calefacción central encendí la calefacción del aire acondicionado y ni por esas, me levanté y puse dos mantas más en la cama y tampoco, no he pegado ojo”. “A mí me pasó lo mismo, sobre todo las piernas no las sentí, parecían tablas heladas”. Se nos metió el frío tanto en el cuerpo que ni en cinco horas metidos en la cama conseguimos cerrar los ojos.

Unos días después nos enteramos que aquella noche el termómetro llegó a 16 grados bajo cero, estábamos atravesando una ola de frío polar y nosotros tan ignorantes ¡no teníamos peor noche para ir a Alarilla!

Entre otras cosas esto decía un periódico: “La ola de frío siberiano que recorre España con temperaturas de hasta -20,7º de madrugada en zonas como el Valle de Arán ha «congelado» buena parte del país y dejado sin clase a casi 40.000 alumnos en Cataluña y Castilla y León, además de obligar a interrumpir el tráfico marítimo con Menorca”

Enlace a la noticia http://www.rtve.es/noticias/20120203/toda-espana-menos-coruna-pontevedra-alerta-recrudecerse-ola-frio-siberiano/495117.shtml

VERANO 2014. Se pasaron dos años de la noche en Alarilla y aprovechando que andaba yo por la playa y aprovechando que allí no suele haber mucha contaminación lumínica tomé esta, una de las últimas con la Canon 30D.

Después de usar las varias Canon 30D que tuve y tengo en el cajón pasé a la Canon 50D. Mayo de 2014.

MAYO DE 2014. Gran chasco me llevé con esa Canon 50D, en menos de cinco horas de tenerla y de ver sus posibilidades opté por desprenderme de ella, sin embargo, una vez se me pasó el berrinche de la mala compra, la estudié, la estuve utilizando durante más de un año y se me averió incomprensiblemente en pocos meses; compré otra idéntica que……

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