El castillo de Zafra y el seguidor de estrellas

 

Después de varios años persiguiendo la idea de fotografiar la Vía Láctea “de otras maneras” parece que ahora esa idea va viendo la luz. Agradeceré siempre la ayuda de cuantos me han escuchado, apoyado y guiado durante este tiempo, aportando nuevas ideas y sugerencias dándole forma a mi proyecto inicial, proyecto que hoy considero como un éxito al que aún tengo que mejorar, entre otros destaco la participación de Abelaira, Josemi y Ogallar.
El proyecto consistía principalmente en fotografiar cualquier estrella o la Vía Láctea con una apariencia mucho más precisa de lo que estamos acostumbrados a ver en la pantalla de nuestras cámaras ya que el equipo fotográfico con el que cuento _aunque sea moderno_ roza con una sensibilidad limitada para la fotografía celeste.

Un poco de historia: Sobre el verano del 2012 hice mi primera foto a la Vía Láctea, me sorprendió bastante que una cámara del 2005 (Canon 30D) fuera capaz de conseguirlo, unos meses después me pareció que conseguir una fotografía de la Vía Láctea era tan sencillo e insignificante que quise avanzar fotografiandola durante varias horas para conseguir crear un vídeo timelpapse con las fotografías conseguidas.

Yo no quería conseguir un vídeo timelapse más, quería EL VÍDEO, mí vídeo, pues el montar la cámara sobre un trípode y comenzar a fotografiar me resultaba demasiado sencillo así que diseñé y construí un slider o deslizador con el que trasportaría la cámara desde un punto a otro mientras durase la sesión fotográfica, fotografías que luego se convertirían en vídeo. Dedicaré próximamente un post sobre dicho deslizador.

A pesar de trabajar y en esas fechas con un objetivo de luminosidad f2.8 quise dar un pasito más y me hice con un objetivo bastante más luminoso, el Sigma ART 18/35 f1.8 el cual me aportaba bastante más del doble de la luz del anterior; aunque hablar del DOBLE parece que es suficiente no es así pues fotografiar una estrella ya son “palabras mayores” y nunca hay luz de sobra al tratarse de objetos tan diminutos. Este es el vídeo resultante.

El vídeo, a pesar de que es mejorable y teniendo en cuenta que era mi primer vídeo timelapse nocturno no salió mal pero tardé poco en darme cuenta de que no me resultaba suficientemente atractivo pues la vía láctea al cabo de las tres horas se salía del encuadre y comencé a “comerme el coco” buscando una solución.

Una posible solución sería mecanizar el punto de sujeción de la cámara haciendo que girase o rotase a la velocidad aproximada con la que nos movemos en relación a la Vía Láctea que es 15º a la hora.

Necesitaba un pequeño y robusto mecanismo que aguantara el peso de la cámara/objetivo y que a la vez un motor eléctrico fuera rotando el eje donde se acoplaría la cámara pero por más que busqué por la web no encontré nada que se ajustara a lo que necesitaba así que busqué un plan B que, aunque no fuera efectivo cien por ciento al menos que me permitiera hacer unas pruebas sobre mi idea del seguimiento de estrellas, debería ser algo muy sencillo y sobre todo BARATO, un mecanismo que con su movimiento mejorara el aspecto en general de la Vía Láctea.

A estas alturas de la vida del hombre ya está casi todo inventado, ya existen mecanismos que conjugando la mecánica, la electrónica y la informática son capaces de mantener en el mismo punto de mira cualquier estrella pero realmente y ¿por qué negarlo? SE ME ESCAPABA DEL PRESUPUESTO, comenzamos hablando de más de mil euros que teniendo en cuenta que a los cuatro días uno se cansa de estas cosas no compensa; es lo que suele pasar con los telescopios caros, lo normal que a los pocos meses acaban en el desván, son caprichos un tanto caros.

La SUERTE _y lo digo con mayúsculas_ quiso que en mi primera visita a una empresa de recuperaciones (chatarrería) tuve la enorme suerte que topara con un mecanismo que habría formado parte de alguna máquina, pensé que pudiera servirme pues era pequeño, robusto y con una pequeña reducción de velocidad entre el eje de entrada y el de salida, la relación era de 5:1, o sea, el eje de entrada gira 5 vueltas y el de salida solo 1, pero… lo que yo necesitaba era aproximadamente una relación de 432.000:1 sea, necesitaba una relación de casi ¡medio MILLÓN de reducción de velocidad!; debería encontrar algún mecanismo que esa cifra me lo transformase en una sola revolución al día. Dudo que algún fabricante tenga algo en el mercado, si conoces algo, porfi, házmelo saber.

Existen multitud de pequeños motores/reductores con salida en el eje de 10 revoluciones por minuto, eso significa que son 14.400 rpm al día pero yo necesitaba SOLA UNA revolución al día, o sea, no al minuto sino a las 24 horas.

Mi experiencia en mecánica me llevó a pensar en algo muy sencillo y tan barato como el aprovechar una parte de algún aparato ya fabricado y recordé que los hornos y microondas más antiguos que todos recordaremos tienen un temporizador mecánico con una campanita al final del recorrido así que volví a la chatarra y tomé el mecanismo de temporización de un horno microondas, es pequeño y con una relación de reducción altísima aunque de sobra sabía que el motor que genera las revoluciones es de corriente alterna a 220 voltios y no me serviría pues ese valor de tensión y ese tipo de corriente es mucho más difícil de controlar por lo que lo sustituiría por un motor de corriente continua con un voltaje bajo (entre 3 y 24 voltios) ya que en el campo el peso y tamaño de las baterías es importante, motor al que le conectaría un regulador de velocidad ya que sería totalmente IMPOSIBLE acertar ni remotamente a la velocidad que necesitaría. Foto donde se aprecia parte del mecanismo.

Para acoplar el mecanismo del microondas al mecanismo de reducción y sujeción de la cámara empleé unos piñones de una impresora (que deseché hace unos años) utilizando la relación más apropiada entre ellos acorde a la velocidad que necesitaba.

Con la ayuda de un pequeño torno fabriqué casquillos para adaptarlos a los diferentes ejes _a veces me daba la sensación que estaba fabricando un reloj_ y demás pequeños accesorios donde me permitiera sujetarlo y a la vez poder sacarlo fácilmente de vez en cuando para poder sustituirlo por otro similar pero con otro valor de velocidad para hacer timelapses con parte del conjunto como ya veremos más adelante.

Aun con la tremenda reducción del mecanismo del microondas no era suficiente pero había avanzado bastante pues ya no necesitaba una tremenda reducción sino que ahora necesitaba un pequeñísimo motor con reductora con una rotación de salida del orden de 10 revoluciones por minuto y eso lo encontré en “made in China” que por 5 euritos me lo pusieron en casa, también una pequeña tarjeta electrónica para su control por otros 3 euros.

Nuevamente volví a fabricar con el torno cacharritos para adaptar este minúsculo motorreductor a la caja reductora del temporizador de microondas y la operación quedó casi perfecta pues el motor (según el fabricante) tiene un voltaje de trabajo típico de 6 voltios, mis pruebas dan que puede trabajar perfectamente entre 3 y 12 voltios sin peligro para él pues siempre consume una intensidad ridícula rondando los 30mA, digo ridícula porque con una pequeña batería de lipo de 8,4 V del tamaño de un encendedor puede estar trabajando continuamente toda una noche sin peligro a que se quede sin energía. Finalmente el voltaje con el que coincide con la velocidad de la Vía de 4.4 voltios por lo que hay margen de posibilidad para variar en la velocidad del motor.

Una vez conseguida la mecánica ahora quedaba ver en la práctica como respondería porque una cosa tan sencilla no podía ser totalmente eficaz así que comencé por buscar la velocidad adecuada para seguir a una estrella y me quedé sorprendido cuando conseguí esta de Júpiter en los cielos de Madrid.

Claro estaba que seguir a una estrella era fácil pero seguir al firmamento entero sería difícil por no decir IMPOSIBLE (palabra que no me gusta emplear) pues ópticamente las estrellas de los extremos del objetivo no “caminan” a la misma velocidad que las del centro.

La idea del mecanismo era que girase en horizontal enfocando a un estrella cualquiera, para ello hay que conocer la trayectoria que lleva esta. El ejemplo que utilicé fue Júpiter ya que es muy luminosa y se encuentra aproximadamente hacia el Sur. Como se puede apreciar en este gráfico (trazo negro) hay cierto tiempo que la trayectoria de la estrella con la del “seguidor” coinciden, lamentablemente no sucede igual con el resto de estrellas pues el resultado es el que se puede apreciar en el margen izquierdo del gráfico donde vemos como si está orientado hacia el sur el trazo es correcto pero en los lados del encuadre queda un trazo que no es ni el original ni corregido sino uno intermedio, que en el peor de los casos es siempre más corto que si no se utiliza seguidor.

En el siguiente gráfico también está reflejado el ángulo que entra en un objetivo angular de 18 mm o ultraangular de 11 pues no pensemos que por llamarle “angular” ya nos cabe todo el Universo.

A continuación unas fotografías de todo lo comentado.

Podría haberlo hecho de otras maneras como por ejemplo utilizar menos nivel de desmultiplicación haciendo que el motor en vez de girar de modo CONTÍNUO lo hiciera a impulsos pero no estoy seguro que el resultado sea el mismo ya que cualquier vibración le afectará incluso el viento racheado o la brisa. Detalle de adaptación de un piñón al eje del reductor microondas.

Expongo todo el proceso con detalle para dar ideas (todo mejorable) a quien se aventure a fabricar cualquier mecanismo similar aunque el texto quede demasiado largo, este montaje al menos resulta curioso por la cantidad de componentes que lo forman como los temporizadores mecánicos, los motorreductores o la propia tarjeta reguladora de velocidad, sin olvidar que parte de ellos son materiales reciclados y armados entre ellos con paciencia y pericia.

La prueba de resistencia que ha pasado el conjunto ha sido mover en su peor ángulo el conjunto 7D con objetivo de 200 mm con un suplemento de 300 gramos sujeto en el extremo del objetivo a modo de peso, lo resolvió sin problemas aparentes, esa situación no creo que se vaya a dar con tanto peso por lo que deduzco que habrá «aparato para rato».

El castillo de ZAFRA y la prueba del seguidor.

Ya con algunas pruebas hechas y conseguidas solo faltaba probarlo de verdad intentando sacar una buena foto de la Vía Láctea repleta de estrellas brillantes, sin movimiento aparente y con una calidad importante o dicho de otra manera con un ISO mucho más bajo de lo habitual, del orden de 800 o más bajo.

Josemi me había propuesto hacía unos meses visitar la zona de Molina de Aragón para hacer Vía Láctea y no encontramos un día más apropiado que el miércoles 10 de Julio de 2019, no era el mejor día para ello pues la luna estaría presente en la escena iluminando los campos y también el firmamento consiguiendo que las estrellas apenas fueran visibles pero al menos para probar si el invento era capaz de seguir a la Vía Láctea serviría.

El lugar elegido fue el castillo de Zafra el cual conocía solamente por fotografías. La ruta era de 200 km y sin intención de volver a casa a dormir así que paramos en un hiper de Molina de Aragón a cargar provisiones para la tarde/noche y desayuno, me sorprendió la cantidad de trabajadore/as que había en el establecimiento, me alegró saber que allí hay “vida”.

El castillo de Zafra está relativamente lejos desde Guadalajara y hay que pensar en hacer noche en la zona pues la jornada puede prolongarse hasta las dos o tres de la madrugada dependiendo de las “ansias” de fotografía de cada uno y de las condiciones meteorológicas del momento; yo había pensado en llevar la furgofiesta de David adaptada para estos menesteres pero aprovechando que Josemi tiene casa en la zona dormiríamos en ella.

Fue este día uno de los pocos que llegamos al lugar con tiempo de sobra, hace tiempo que nos colgamos el “San Benito” de que siempre llegamos a la escena “diez minutos tarde”. La primera foto data de las 19:11, teniendo en cuenta que la Vía comenzaría a ser visible sobre las 23:00 disponíamos de CUATRO horas durante las cuales estudiaríamos el lugar tanto para iluminarlo como para conocer los puntos de interés donde después instalaríamos los trípodes.

Para llegar al castillo hay que cruzar el pueblo de Hombrados, está señalizado durante sus calles, hubiera jurado que se trataba de un pueblo totalmente abandonado si no hubiera sido porque en una de sus calles había estacionado un auto, luego ya en el campo surgen varios caminos hacia la izquierda y no es precisamente el primero de ellos el que conduce al lugar, los carteles estaban perdidos entre la maleza o nunca existieron así que nos guió la intuición.

Poco tiempo después de abandonar el pueblo a la izquierda se divisa a lo lejos el castillo, ubicado en un entorno que parece abandonado y escondido, es la primera vez que veo un castillo que no está ubicado en lo más alto de un cerro o montaña, me parecía poco acertada allí su construcción aunque luego comprendí el motivo no tan descabellado.

Hay un parking cerca del castillo que en ese momento estaba vacío. Caminamos en los alrededores del castillo dando varias vueltas teniendo en cuenta siempre donde se situaría la Vía a la hora precisa, subimos al cerro y bajamos a la parte más baja del castillo, una cuesta bastante empinada lo protege, pero la realidad es que no es un castillo muy fotogénico salvo desde el lugar que parece ser se hace la foto “obligada” porque hacia el Este la cuesta no permite grandes hazañas aunque tomé esta foto a última hora de sol que me resulta de las mejores de ese día/noche.

Josemi, gran conocedor de la historia de ese lugar, me describe el peculiar sistema de aljibes escavados en la roca y que acaban por debajo del punto más bajo del castillo, sistema que permitió despistar al asaltante y resistir el asedio en más de una ocasión conservando el agua para el sustento de animales y personas. Otras fotos de esa tarde.

El conjunto del castillo me resultó pequeño, curioso pero a la vez bonito, sobre todo mirándole desde el Oeste, desde cualquier cara exceptuando la Este resultaría muy difícil no poder resistir cualquier ataque de la época; la idea de construir sobre aquella enorme roca inclinada que parece nacer del suelo a propósito no fue descabellada.

El acceso al interior del castillo está protegido por dos puertas, por la puerta inferior resulta cuanto más peligrosa de saltar e imposible de abrir, grandes cerrojos de antaño la bloquean. A la puerta principal se llega a través de una escalera metálica moderna pero tiene un cerrojo fag que “naturalmente” ha sido forzado pero sin conseguir su objetivo por lo que cuando su dueño intente entrar tendrá que ir preparado de herramienta para conseguirlo ¡una pena! Malditos hijos de… que no respetan propiedad.

Las nubes se movían hacia el sur pero sin mucha pena y con poca gloria aun así hice ESTE timelapse mientras se ocultaba el sol, dejé la cámara sola en mitad de la cuesta mientras daba un garbeo por la zona más alta.

A pesar de la ubicación geográfica el calor se hacía notar ese día, no así cuando desapareció el sol que pronto hubo que ponerse la ropa de montaña incluido el gorro pues allí comenzamos el nuevo día.

La Vía Láctea nos sorprendió cenando y calzándonos la ropa de abrigo, al momento ya teníamos puesto sobre el trípode de Josemi el “seguidor de estrellas” y sobre este el telescopio de 60X. Seguidamente nos dispusimos a ajustar la velocidad del seguidor para mantener a Júpiter y sus CUATRO lunas que podíamos contemplar dentro del círculo del telescopio que en ese momento estaban alineadas en la parte derecha marcando las 2 del reloj, tres bastante próximas y la cuarta más alejada.

Basándonos en mis pruebas anteriores puse el regulador de velocidad con el valor de 4,4 voltios de alimentación del motor y mirando por el telescopio vimos cómo el seguidor era capaz de mantener al planeta y sus lunas dentro del círculo de visión durante varios minutos así que rápidamente sustituimos el telescopio por la extraordinaria, pesada y robusta Nikon 810 con un objetivo angular/zoom.

Misteriosamente resultó imposible adaptar la velocidad del sistema con el equipo Nikon pues en el liveview el punto luminoso de Júpiter estaba bastante “nervioso” y no se estaba quieto ni mostraba ningún rumbo fijo sino que andaba haciendo pequeños círculos o formas poco claras o definidas, parecía una pequeña barca a la deriva. Yo tardé poco tiempo en echarle la culpa al trípode de mi compañero porque aunque es de muy buena calidad es de esos de bola que se ajustan al punto en un santiamén y no me dan mucha seguridad en cuanto a estabilidad (luego veremos porqué estaba equivocado) y es que desde la bola al extremo de la Nikon sumaban dos palmos de longitud y pensé que era “demasiado brazo de potencia” y demasiado peso del conjunto. Al día siguiente caí en cuál era el problema del balanceo de Júpiter y es que el objetivo que tenía la Nikon era estabilizado y estaba activado.

Saqué del auto mi trípode más robusto, capaz de trabajar con cámaras de 25 kg de peso pero el resultado fue exactamente el mismo así que todas las culpas recayeron directamente sobre la pobre Nikon, jjajajjaja y monté mi Canon 7D en su lugar… al momento todo estaba controlado, Júpiter apenas se movió en los 30 segundos de exposición a pesar de que no estaba situado en el centro del encuadre. Eran las 23:16

Por la tarde no vimos muchas posibilidades de fotografía sobre el castillo con la Vía Láctea de fondo pues a medida de que pasaran las horas esta se alejaría del castillo y a la vez se pondría más vertical por lo que el tiempo apremiaba.

Josemi llevaba linternas de potencia espectacular pero yo no soy partidario de emplearlas en fotografía nocturna pues prefiero la sutiliza de una pequeña luz donde apenas se aprecie que la iluminación es artificial, por otro lado teníamos a favor y en contra la luz de la luna; a favor que nos iluminaría el campo, en contra que nos ocultaría la Vía pero… ¡es lo que había! Así que decidí instalar una pequeña luz led de 4500º Kelvin en un lugar estratégico, este era cerca de la escalera de acceso al castillo desde donde se iluminaba la cara de la torre más alta.

Después de las primeras tomas vimos que la luz led fue acertada, tanto en color como en potencia así que nos olvidamos completamente de iluminar más nada.

En las cuatro horas que llevábamos allí no vimos a nadie más que a un auto con una familia y otro auto con una pareja de jóvenes, también a lo lejos el pastor con sus ovejas y el 4×4, aquel paraje parecía olvidado, escondido y protegido por la sierra de Caldereros.

A mitad de sesión y de repente comenzamos a ver una potentísima luz con increíbles destellos relativamente cerca, la luz se movía en el espacio cerca del suelo entre las carrascas, lo mismo iluminaba las paredes del castillo que el cielo pero no se escuchaba ruido alguno, nos quedamos clavaos en el suelo pensando qué podía ser eso a esas horas pues llevábamos tres horas sin ver ni sentir a nadie.

Al momento la luz tomó dirección hacia el lugar en el que nos encontrábamos en ese momento que era la zona de aparcamiento y vimos que era un auto y pensamos en cazadores furtivos por lo que encendimos nuestras linternas más potentes para que nos viesen no fuera a ser que cayésemos víctimas de un disparo ya que en la oscuridad de la noche cosas más increíbles han pasado.

Resultó ser un grupo de tres fotógrafos tanto o más locos que nosotros que se disponían a hacer la misma labor que la nuestra que era retratar al castillo de Zafra con la Vía Láctea.

Teniendo en cuenta la potencia de aquella linterna al momento comprendimos que nuestra sesión de fotografía acabada de terminar pues normalmente la mayoría de fotógrafos comienzan a iluminar los campos y ya es difícil coincidir en tiempos y en tomas entre todos.

Nos quedaba por hacer una última fotografía lejos ya del castillo, el punto ya estaba elegido, así que me subí a media ladera ayudado por mi minúscula luz sujeta en la frente aunque no era totalmente necesaria ya que la luna generaba sombra importante por lo tanto casi era suficiente, el problema era el terreno tan resbaladizo y empinado donde el agua había lavado la tierra y estaba llena de pequeñas piedras tipo canicas ideales para hacerte rodar la cuesta abajo; en ese momento la Vía ya casi no entraba en el encuadre con el castillo.

Recogidos los trastos volvimos a la zona de aparcamiento, allí andaban los tres fotógrafos con edades alrededor de la jubilación con unos camarones y objetivos que ya los quisiera yo pá mí, jajjaja, les informé de que me acercaría a retirar mi pequeña linterna que iluminaba la fachada y tardaron algún tiempo en entender mis palabras pues a simple vista la luz led no era perceptible a esa distancia así que sin encender la más mínima luz para no molestarles en sus fotografías, subí hasta el lugar y trepé hasta la roca donde se encontraba mi pequeña linterna para retornar de igual manera.

Ya se ha convertido en anécdota lo de que “no es necesario que cierres el coche pues aquí a esta hora no viene nadie” y aunque sea un lugar inhóspito o poco transitado siempre aparece alguien, alguien que normalmente suele molestarte en tu faena, ahora bien, como le dé al coche por no arrancar o te lastimes una pierna estoy bien seguro que permanecerás allí varios días esperando a que llegue alguien a ese lugar, así es la ley de Murphy.

Después de ver estos primeros resultados en el ordenador _y sin haber tenido tiempo de probar nada más_ he pensado en que al sistema se le puede sacar más rendimiento orientándolo en el eje del Universo, o sea, el eje de la estrella Polar y la tierra, de esa manera la cámara rotaría sobre el mismo eje y TODAS las estrellas llevarán la misma velocidad y sobre todo trayectoria pero eso está por EXPERIMENTAR… los 40º son los que nos separan de la línea del ecuador como puede apreciarse en la parte izq.

Esta entrada está sin perfilar, en breve le daré los últimos retoques…

gracias por llegar hasta aquí. espero que el relato te haya resultado entretenido y si crees que puede resultar interesante no dudes en compartirlo. Agustin y sus cosas. alcorlopantano.com

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