Tormentas de Verano


Mi padre decía que hay dos tipos de refranes, unos son los “verdaderos”, o sea, los que siempre se cumplen y los “demás”; el refrán de hoy pertenece al primer grupo y es aquel que dice: “El hombre propone y Dios dispone”. Mi excursión fotográfica de ese martes 2 de Julio de 2019 estaba orientada principalmente a hacer o mejor dicho mejorar una fotografía de la Vía Láctea en las cercanías de la presa de Alcorlo; la intención era utilizar un filtro de manera intermitente en la parte inferior para restar luminosidad a la zona de las farolas que iluminan la carretera sobre la presa; todo se torció, y a pesar de que me acosté a las 3:50 del miércoles la Grandiosa Vía Láctea apenas si la vi durante unos tristes segundos.

Mi segundo plan era hacer un timelapse motorizado a la Vía pues llevo varios meses mejorando y fabricando tanto la barra de desplazamiento como otro mecanismo de rotación que seguiría la trayectoria de las estrellas. Mi vídeo anterior sobre este tema y lugar. click AQUÍ.

Mi tercer plan era hacer una tremenda circumpolar mejorando en lo posible esta fotografía.

Este relato resultará extenso pues reflejaré detalles técnicos así como matices y sensaciones que experimenté o padecí a lo largo de toda la sesión fotográfica que comenzó antes de ponerse el sol y acabó sobre las 3:30, o sea: seis o siete horas. Puedes leerlo en la tablet a modo de capítulo de un libro digital antes de acostarte.

AQUÍ EL ENLACE AL VÍDEO resumen de todos los timelapse.

Parte I, PREPARATIVOS.

La Vía Láctea comienza a ser visible y apta para conseguir buenas fotografías a partir del mes de Mayo, después se va poniendo cada vez más vertical a la vez que los días van siendo más largos y por lo tanto habrá más luz en el firmamento y por consiguiente peor visibilidad darán las estrellas pero por “H” o por “B” se me estaban escapando los días como el agua el río abajo y sin tener ocasión para fotografiarla así que sin encomendarme ni a Dios el martes día 2 salí pitando para Alcorlo con intención principal _como dije antes_ de mejorar la fotografía.

Mi padre solía a veces solía decir que “Dios me anuncia algunas cosas” y a mi me pasa lo mismo, a veces te suceden pequeños detalles que presientes que ese día no será de los mejores.

Como la noche prometía larga decidí dar una pequeña siesta, apagué el móvil, cerré las ventanas y me tumbé en el sofá con intención de al menos relajarme aunque en breves minutos suelo caer en las manos de Morpheo. Justo cuanto tu ser ya comienza a desaparecer de este mundo suena el maldito teléfono de casa pues siempre te queda algo que se te escapa del control absoluto, las empresas suelen utilizar estas horas para venderte cualquier cosa así que no le hice caso, se cansó de sonar y se paró, al momento el móvil vibró… era mi acompañante que quería saber si volveríamos a casa esa misma noche, total que se fastidió la siesta, a veces por más que luchas porque salgan las cosas resulta imposible.

Voy al súper a por algunos alimentos para pasar la tarde noche y me encuentro en la puerta una persona sentada en el suelo con un cartel bastante grande donde informa ampliamente sobre su situación lastimosa de él y de su familia a la vez que pronuncia alguna palabra casi inteligible; ni me paro a leerlo porque me llevaría varios minutos… a veces le doy alguna moneda y cuando no lo hago (no llevas monedas aparentes o porque pagas con tarjeta) me queda ese mal sabor amargo en el alma porque parece que tu tienes parte de culpa de la situación por la que está pasando o que es una prueba que te puso el Universo y no la superaste; también me obliga a pensar si alguna vez me encontraré en su situación pues mi madre solía relatar un refrán que decía: «nadie diga bien estoy porque yo también estaba», sin embargo, y a la vez, pienso que económicamente tan mal no estará pues rara es la vez que no lo encuentras fumando y pienso “nunca se ha dado el caso de que murió nadie por dejar de fumar” ¿por qué no abandona el tabaco o acaso se lo regalan en el estanco? El caso es que me voy comiendo el coco de regreso a casa como si hubiera cometido una falta de humanidad y es que con el tiempo y la edad uno se vuelve más sensible.

A las cinco de la tarde recogí en su barrio a mi paisano de Alcorlo, aquel que me contó la tremenda historia del PERRIZORRO. Al poco de comenzar el viaje me cuenta lo que le sucedió la semana pasada en el lugar donde hoy haría las fotos.

Resulta que paseando por el campo había descubierto una tremenda camisa de serpiente, mayor de un metro de longitud, oteando a su alrededor en busca de su dueña tardó poco en observar como unas hierbas secas se movían sin motivo aparente así que se acercó a ver si estaba allí la serpiente. No tuvo suerte el animalito pues al verse amenazada se elevó sobre el suelo poniéndose recta como el palo de una escoba, según mi paisano su tamaño superaba su cintura, sin pensárselo dos veces y en vez de retroceder y dejar en paz al animalito le metió un golpe con la garrota que textualmente dijo: le di un viaje como si hubiera sido una hoz; por supuesto al momento le destrozaría la cabeza a golpes de palos. ¡no puedo con eso! ¿qué mal le hacía el animal? ¿por qué matar por matar? ¿se puede ser más depredador? ¡qué mala suerte tuvo el animal de toparse con semejante ser! Si me hubieran valido las ideas le hubiera hecho abandonar el vehículo sin detener la marcha… Total, que imaginándome las escena pasé parte del viaje sin poder hacer nada para poder evitar su muerte; estas cosas quieras que no afectan al ánimo y a la concentración en plan negativo y más teniendo en cuenta que esos animales estará al borde de la extinción pues rara vez se ve alguno correr entre las hierbas.

Parte II, EN LA FAENA

Sobre las seis de la tarde ya estábamos cada uno en nuestras faenas, mi paisano en su huerto y yo montando mi barra timelapse.

Lo primero que haría sería insertar DOS led en la cruz del campanario pues hace unas semanas instalamos sobre la cruz existente una más pequeña con unos led diminutos pero quiso la fortuna que entre los cerca de 100 instalados hubiera DOS que apenas iluminaban así que me subí a sustituirlos y ya de paso a modificar la instalación de una manera provisional porque la pequeña luz que emiten los led de 3mm de diámetro y a pesar de que se alimentan con una intensidad de 3 miliamperios (lo normal para que den luz son 80) pues aún así es mucha luz para hacer una fotografía de ocho minutos de exposición así que desde la cruz bajé un pequeño cable hasta un temporizador que se encargaría de iluminar durante un solo segundo la cruz manteniéndola ocho segundos apagada y así sucesivamente.

El cielo de la mañana estuvo limpio pero a partir de media tarde comenzaron a aparecer algunas nubes con pinta de tormenta, todo era posible, hasta que por culpa de ellas no pudiera conseguir mi objetivo de la Vía Láctea.

Con bastante paciencia _porque no había prisa pues el sol estaba bastante alto_ monté mi barra time lapse con intención de hacer un vídeo modo prueba sobre el trigo de las inmediaciones de la Ermita.

Después de DOS grabaciones “mi gozo se me cayó en un pozo” pues había un tembleque en el mecanismo de giro –no así en el de traslación sobre la barra_ que no sabía de donde provenía, quizás fuera la mecánica del reductor ya que este provenía de la chatarrería y aunque aparentemente estaba perfecto el error me tenía despistado. Este fallo del sistema aparecía  solo a veces pues otras sin embargo el movimiento respondía a la perfección.

A esas alturas de la tarde el cielo ya estaba cubierto de nubes a un cincuenta por ciento pero confiaba en que cuando se oculta el sol las nubes suelen desaparecer como “por arte de magia” pero finalmente no fue así, más bien sucedió al revés pues dos horas después en vez de ver la Vía Láctea lo que más llamaba la atención eran los relámpagos y tormentas que había en toda la comarca, en ese momento tuve que cambiar el chip y decidir qué hacer, me refiero a ¿fotografía o vídeo timelpase? ¿con qué cámaras? Las opciones se multiplicaban, me explico: Por una parte llevaba la Canon 30D a la que en su día le tuve que quitar el filtro Infrarrojo y Ultravioleta que traen de fábrica delante del sensor, esto tiene cierta ventaja, resulta que al no tener filtro es muy útil para fotografía celeste porque el espectro de ondas es más amplio y “puede” que aparezcan más bonitas las estrellas o constelaciones, también tiene algo menos de ruido electrónico pero en contra tiene que el paisaje se transforma en algo “irreal” pues predomina el color ROJO.

Otra opción era poner la Canon 50D a hacer disparos cada ocho segundos pero me fastidiaba un poco porque ya pasó de los 100.000, cifra que el fabricante dice que es su límite aunque estoy seguro que puede hacer el doble.

La tercera opción era poner a la Canon 7D a hacer ese mismo trabajo pero es más de lo mismo, hacer fotografías a 18 mpix cuando realmente se necesitan solo DOS me parece matar moscas a cañonazos aunque la ventaja es que puedes formar luego un vídeo 4K y aún sobran megapíxeles pero resulta que yo no lo utilizo hoy por hoy así que no tiene mucho sentido destrozar la máquina haciendo disparos como una metralleta para conseguir un vídeo.

La cuarta opción era emplear la Canon 80D en modo timelapse, esa funciona bien en esa modalidad pero no sabe medir la luz mientras hace el vídeo por lo que según la dejas al comienzo así acaba. En el primer vídeo de la tormenta se puede apreciar como la escena se va tornando en negro, cosa que en el modo fotografía la propia máquina puede adaptarse a la luz de la escena en cada disparo, ¡nada que ver el resultado de una con la otra manera!

Finalmente y con avaricia llegó un momento que estaban las cuatro cámaras funcionando, cada uno a lo suyo, la 80D haciendo vídeo timelapse, la 30D INFRARROJA, haciendo fotos cada 8 segundos, la 7D haciendo fotos aleatoriamente a ver si capturaba un rayo ya que raro era un intervalo de tiempo de medio minuto sin un relámpago en el ambiente, lo difícil era ADIVINAR donde iba a saltar el rayo.

Llegó la hora de cenar y se me pasó, estaba tan metido en harina que se me olvidó totalmente ese detalle (quien me conoce sabe que suele pasar) así que ya sobre las once comencé con el melón y el jamón, sobre la tortilla que me preparó mi mujer y el bote de aceitunas los olvidé completamente y descubrí que existían al otro día al deshacer la maleta.

Todo en mi era una avaricia por pillar una foto, me tiré varias horas dando paseos de un lado para otro, las cámaras dispuestas en distintos lugares, oscuridad absoluta en el ambiente pues la luna se ocultó exactamente en el mismo punto y hora que el sol, solamente la luz de los rayos incesantes era suficiente para caminar, el problema es que cuando se apaga ves menos que antes, o sea, nada de nada por lo que en más de media docena de veces no di con las narices en el barro, digo barro porque sobre las diez ya estaba lloviendo de vez en cuando por lo que me pasé casi media hora con la tapa de la nevera en la mano puesta encima de la 80D para evitar que las gotas de agua arruinaran el video timelapse que estaba grabando.

Algunos relámpagos eran tan fuertes que una vez apagado el resplandor se te quedaba el negativo en el cerebro durante unos segundos, el negativo del dibujo del relámpago con todas sus bifurcaciones, el sonido también era espectacular, al día siguiente caí en la cuenta de que podía haber grabado un rato para incluirlo en el vídeo….

Parte III ACIERTOS Y ERRORES.

Seguro que tenía yo una cara de TONTO que no te cuento cuando después de una hora me dispuse a parar el video de la 80D y me sorprendió que la cámara estaba apagada, eso sí, tenía agua por toda la superficie de la cámara y objetivo, quizás la batería se hubiera agotado pero ¡NO! ¡era la maldita memoria que estaba llena pues todavía guardaba allí dentro los vídeos de la excursión a Alicante; la ley de Murphy quiso que de las DOS tarjetas que tengo de alta velocidad y capacidad para la 80D tuviera puesta la que solo tenía 4GB libres, la otra sin embargo tenía más de 20, por lo que uno de los mejores vídeos de esa noche se arruinó por ERROR de la tarjeta, ¡jamás me volverá a pasar eso mismo!

Con tantas cámaras y objetivos de todo tipo y montura hubo una docena de fotos de la 50D que no estaban enfocadas por confianza, despiste y por no asegurarme qué objetivo era el que estaba montado en ese momento.

Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo hubiera utilizado la 50D en vez de la 30D para hacer el timelapse ya que los colores, aunque sean llamativos no dejan de ser eso ¡irreales! al ojo humano.

Parte IV CUESTIONES TÉCNICAS.

La última vez que estuve cerca de una tormenta parecida fue en el 2013.

Fue más impresionante que ésta pero a la vez muy parecida, fue en otro lugar bien distinto pues allí no había montañas. Si no estás familiarizado con este tipo de escenas es fácil caer a la hora de configurar la cámara en la tentación de subir todo lo que puedas la sensibilidad y abrir el objetivo al máximo, yo así lo hice pero al poco tiempo me di cuenta de que “sobraba luz por todas partes” y pasé trabajando con ISO 400, aberturas del orden de f4 y tiempos de 30 segundos ¿por qué esta configuración? Vamos a verlo.

En el campo en una noche de tormenta (da igual si hay luna o no porque si hay tormenta hay nubes y el cielo está cubierto) el ambiente está más oscuro que un TIZÓN por lo que no importa si subimos el ISO a 245.000 porque CERO multiplicado por DIEZ el resultado es CERO, o sea si no hay luz aunque tengamos la máquina diez minutos no saldrá más que ruido por lo tanto hay que ceñirse a la luz ambiente que reinará con los relámpagos.

Claro está que cada relámpago es diferente a los demás por lo que habrá que tomar una media y por supuestísimo emplear el sistema de archivo RAW.

Una buena configuración puede ser de 30 segundos con un ISO aproximado de 400 que apenas genera ruido y cuando tengamos la suerte de capturar un rayo será probable (dependiendo de su potencia) que tengamos todo su esplendor en nuestra pantalla. El resto de tomas, me refiero a las que no entró ningún rayo, estarán más negras que el TIZÓN de antes.

Si estamos haciendo un vídeo timelapse la cosa no es tan sencilla aunque muy parecida. Resulta que en el vídeo quizás no podamos permitirnos el lujo de estar 30 segundos en cada exposición entre otras cosas porque para hacer un vídeo de 15 segundos necesitamos varias horas de tomas además si las nubes se mueves bastante deprisa (cosa que suele ser habitual en las tormentas) el vídeo resultante no será agradable porque no será fluido, parecerá que da saltitos entre fotogramas pues hay mucho espacio vacío entre dos fotos.

Si los relámpagos son muy seguidos es mejor capturar cada 5 segundos y así tendremos más fotogramas con rayos, amén de que tendremos un vídeo más largo en el mismo espacio de tiempo empleado.

Continuaré con el relato más adelante….. gracias por llegar hasta aquí…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *