Mis máquinas fotográficas en dos décadas.

Este post es bastante extenso porque tratar de meter en una cuartilla (aunque sea muy resumido) veinte años cacharreando con cámaras fotográficas digitales no sería trabajo fácil pero será ameno de leer pues una sucesión de motivos y contratiempos hicieron que pasaran una docena de cámaras por mis manos. En todas ellas he encontrado algo positivo y diferente a las demás. Recientemente he tenido ocasión de probar la Nikon 850 y cierto es que para estas cosas “no hay nada como tener dinero, bueno, eso y querer gastárselo”. Aprovecho para decir que en esta cámara en el apartado vídeo 4k está todo muy estudiado y muy bien conseguido, será difícil de mejorarlo o superarlo por ellos mismos o por otras marcas.

Evolución”, esa es la palabra correcta, a veces obligado y a veces caprichoso, pero siempre ha sido por mejorar cambiando de modelo o prestaciones casi siempre prometedoras y a veces no tanto pero en cada cambio de una de ellas siempre encontré un motivo para hacerlo.
Las cámaras que pasaron por mi propiedad y que aún conservo en perfecto funcionamiento a excepción de la Minolta A2 (que tuve que vender para adquirir la primera réflex por motivos económicos) han sido: Fuji MX 2900 zoom de 2.3 mpix, continué con la Minolta A2, luego la primera réflex de Nikon para usuarios (D40), seguí con la Nikon D90 y ahí me pasé a Canon con la 30D, luego por motivo de averías y por cuestiones de suertes y destinos otras DOS Canon 30D de las cuales una la convertí en cámara infrarroja, luego ya llegó la Canon 50D, se averió en menos de un mes y compré otra Canon 50D, le siguió la Canon 7D y en un ataque consumista en 2018 conseguiría una Canon 80D con la que ya he comentado “con esta cámara me enterráis porque será la última” (al menos como fotógrafo). Total son 11 y a lo largo de esta década vendí solamente 2.

No voy a dejar de mencionar a las Fuji X100, EX1, XT1 y XT2 de mi hijo y al último regalo que me ha hecho Josemi aunque llega un poco tarde, máquina que como decía aquel: “hace diez años hubiera matado por tenerla” se trata de la Nikon D300s, una bestia en construcción y diseño pero ya con pocas posibilidades de que trabaje más que en situaciones de riesgo o similares pues la sensibilidad está ya un poco obsoleta si la comparamos con la 80D.

La primera sensación que tendrás ante la compra de tanta cámara es que “soy rico de dinero o estoy enfermo” por mi pasión con la fotografía… yo quiero pensar lo segundo porque de lo primero lo tengo claro que no es por ese motivo.

Por finales del siglo pasado yo andaba feliz con mi réflex analógica, con mis diapositivas que tomaba de vez en cuando, con su objetivo 50 f1.8 y con un “todoterreno” 28/200 en el que me había dejado más dinero que en la propia cámara pero “quiso Dios” que en esas fechas (diciembre del 1999) conociera a Luis, un ingeniero técnico que llegó a la empresa a instalar una máquina y con él una Fuji de 1.8 mpix.

Una noche después de una jornada de trabajo tomó una foto con su Fuji y al momento no me podía creer lo que estaba viendo, un segundo después de hacer la foto ya podía ver los resultados en la pantalla…. ¡eso era increíble! Incluso me enseñaba las estrellas recién fotografiadas (hoy pienso que eran pixeles encendidos o demasiado brillantes en vez de estrellas luciendo), ¡yo quería un juguete igual que aquel!

Así que como internet y ordenadores ya andaban por mi casa buscamos una por la web para comprarla porque en las tiendas físicas yo creo que aún no habían llegado y así fue, en el siguiente viaje a España desde Florida se vino con él una Fufijilm MX2900 zoom que le daba mil vueltas a su Fuji, era lo mejor que había en ese momento en el mercado, tan solo había una de similares características de la marca Ricoh.

Como no soy rico de dinero no puedo dejar por alto (porque aún me duele) las tres tarjetas y lector de ellas que tuve que comprar para almacenar y pasar las fotos al pc, a día de hoy serían unos 400 euros además de los 1200 que me costó el juguete… el sueldo de dos meses de un operario.

Las diapositivas se quedaron ya a un lado para siempre y me pasé la vida disfrutando de aquel regalo que la tecnología actual podía hacerme, los monitores de 800×600 de resolución estándar de aquellas fechas no eran capaces de mostrar a pantalla completa más de un 30 por ciento del tamaño de la imagen por lo que parecía tener resolución de sobra… de otras cuestiones como ruido digital o electrónico (gracias a Dios) aún no sabía yo ni lo que era.

Podía disparar trescientas veces por sesión cuando antes tenía que sopesar si disparar o no con un carrete de 24 fotografías en la recámara… ¡toda una evolución! Pero no era realmente así porque cuando echaba mi vista para atrás y veía los retratos a mis hijos puestos sobre algún mueblo y tomados con el 50mm f1.8 nada tenía de parecido y es que la óptica ¡amigo/a mío! lo hace todo, eso lo descubriría “yo solito” con el tiempo.

Pronto llegaron las Sony de 3.5 mpix, incluso de más, cámaras bolsilleras y/o con aspecto y tamaño ya casi como las réflex y comenzaron a llenar los escaparates, objetivos grandes y cuerpos pequeños capaces de aproximarse a la réflex tradicional, por otro lado estaban las que tenían o mejor dicho “prometían” resultados profesionales en cuerpos muy pequeños con resoluciones de 8 mpix que eran ya suficientes para llenar una impresión de tamaño folio.

En el 2003 salió la Minolta A2 de 8mpix y en 2005 ya cayó en mis manos. ¡eso sí era una cámara fotográfica! Tenía lo que aún no tienen quince años después muchos cuerpos, ¡estaba estabilizada mecánicamente! Ya quisiera yo hoy que mis Cánones lo tuvieran… es mejor que se estabilicen los objetivos y así pagamos un extra más en por cada uno de ellos en cada compra… https://www.dpreview.com/reviews/konicaminoltaa2

En estos momentos estoy viendo las características técnicas de la A2 y me abruman, ¡lo tenía todo! Desde pantalla abatible hasta objetivo luminoso, pasando por la previsualización y ver en tiempo real la profundidad de campo… ¡una joya!, costaba igual que el primer cuerpo réflex de Nikon, la 70D, que en esos momentos salía a la calle (unos 1200 euros) y con el que había cola para comprarlo.

Pero todo no podía ser bueno en un cuerpo tan pequeño, su talón de Aquiles era el tamaño del sensor, 8×6 mm o lo que es igual 2/3 de pulgada, algo “demasiado pequeño” para trabajar por encima de iso 400 si no se era muy exigente.

Pagué unos 850 euros a través de empresas vendedoras a través de internet, TRES cuerpos llegaron a mis manos, primero con REDCOOM, devolví el producto porque no me parecía que el visor que en aquellas fechas tenía más resolución que los monitores que teníamos en casa a veces se ponía oscuro.

Estuve durante una semana que no tenía ni cámara ni dinero… gran problema, finalmente recuperé el dinero y volví a comprar en Andorrafreemarket, nuevamente me comencé a comer el coco con unas líneas que aparecían en la pantalla y que nadie por la web “parecía haber visto nunca” de todos los que contacté con ellos y la devolví, esta vez sin el más mínimo problema por lo tanto fueron tres las cámaras Minolta A2 que tuve en las manos.

La camarita era una cucada ciertamente, mucho zoom y mucha tecnología pero para mi gusto fallaba la calidad de la imagen que pronto comencé a odiar al ver la primera camarita bolsillera de mi hija con 6 mpix y mejor calidad de imagen o la Nikon 5700 de mi amigo Edu de también 8 mpix pero que aquello ya era ¡otro mundo!

Yo por aquellos entonces no me podía aguantar más, por un lado la profundidad de campo siempre limitado con cualquiera de esas cámaras pues los desenfoques te veías negro para conseguirlos y por otro lado el ruido y color que se unieron al ver los resultados de la primera réflex para usuario Canon 350D de 8 escasos megapíxeles de mi amigo Edu hicieron que le tomara tanto odio que vendiera mi equipo completo de memorias, baterías, flash, etc por lo que me costó el primer cuerpo réflex Nikon, lo más barato que se había fabricado en réflex, un pequeño cuerpo plasticoso que cambiaría mi concepto de fotografía… era la Nikon D40, menos cosas no podía tener pero al menos tenía las necesarias para realizar fotografías dignas en todo la extensión de la palabra. Con ella tomaría unas 18.000 fotografías a lo largo de un par de años, en este momento tiene el cuerpo más suave, sobado y brillante que el culito de un bebé.

La Nikon D40 salió al mercado sobre el 2006 y por 500 euros se vino una a casa con un objetivo 18/55 que traía de kit. Tardé bien poco en echar en falta el zoom de la Minolta A2 o mi antigua analógica por lo que no tardé mucho en rellenar el equipo con un 55/200 entre otras cosas porque mis hijos por aquellos entonces practicaban futbol y vóley y siempre los tenía lejos en el terreno de juego.

Todo marchaba perfecto dentro de lo “perfecto” que podía ser aquel pequeño cuerpo que parecía tan delicado comparado con las Canon 30D que mi amigo Edu ya paseaba cuando en una comunión del hijo de un amigo apareció un error que parecía serio, de echo anduve un rato intentando solucionarlo sacando batería, memorias, etc mientras la ceremonia seguía su curso. Al rato incomprensiblemente según vino el error se recuperó pero aquello ya no me daba muchas garantías de que no volviera a hacerlo, de hecho estuve a punto de llevarla a reparar con su garantía pues llevaba 22 meses en mis manos.

La Nikon D40 pasó a manos de mi hijo con la que junto a las 30D aprendería fotografía porque desmontamos una parte del cuerpo, lo limpiamos etc y el problema rarísima vez volvió a aparecer, seguía siendo un aparato muy majo que tomaba fotografías muy lindas. Con la llegada de la D90 esta cámara pasaría a manos de mi hija que le acompañaría en sus viajes tanto en excursiones como por el extranjero.

Yo estaba tan contento con mi Nikon D40 que no quería otras marcas, al menos solo tenía que cambiar el cuerpo así que pasé por El Corte Inglés para ver qué me ofrecían. Lo más parecido (aunque había gran diferencia comenzando por el sensor que pasó de 6 a 12 mpix) era la Nikon D90, para algunos declarada “la mejor cámara del año”, una cucada que ¡hasta grababa vídeo! Vídeo que por ser tan ridículamente flojo y extremadamente complicado nunca llegué a utilizar.

Con la compra de la  D90 en su día escribí esto porque creo merecía la pena el recordarlo, me sentía traicionado, decepcionado y más. En las primeras pruebas comparativas entre la D40 y D90 tuve que repetir NUEVE VECES la misma foto con la D90 para igualar la misma toma de la D40, ciertamente no entró en mi vida con buen pie. http://alcorlopantano.com/2009/08/02/nikon-d40-d90-y-mas-cosas/

Esta D90 venía sin objetivo pero pronto cayó en mis manos un 18/105 de segunda mano que tenía la ventaja de tener una longitud focal muy recomendable y encima estaba estabilizado, vamos que la idea era montar ese objetivo y ¡no cambiarlo nunca! Afortunadamente, muy afortunadamente, no fue así.

La maldición o me atrevería a decir “bendición” entró en casa cuando de nuevo mi amigo Edu me ofreció su Canon 30D con un objetivo Sigma 18/50 f2.8 que ponía a la venta. Yo había roto ya mil lanzas en los últimos meses a favor de Nikon pero hoy comprendo que en esa época era bastante “miope”.

En principio todas las pruebas que había hecho comparando ambos equipos siempre me resultaba favorable el Nikon pero aquella otra marca “TENIA ALGO” que no sabía qué era pero que me resultaba extrañamente muy interesante así que un día tomé los dos equipos y me di un paseo por el barrio tomando fotos casi exactas con ellos, luego en el trabajo las mostré a los compañeros que andaban también tomando fotografías, solo les pedía que eligieran entre las fotos A y B, curiosamente la gran mayoría por no decir TODOS eligieron la “A” ¿por qué? Les pregunté… ¡porque se ven mejor! Yo podía estar equivocado o tener cierta obsesión pero “todos o la mayoría” no podíamos estar equivocados, Canon ganaba por goleada.

No tenía necesidad alguna de invertir en fotografía ni de cambiar de equipo pero a modo de prueba y experimentación decidí quedarme con el equipo de Edu con la intención (posiblemente) de venderlo por el mismo precio unos meses después pero al menos descubriría qué había detrás de aquella maquinaria que parecía mostrar siempre más ruido pero una fotografía con mejor calidad y color.

La Canon 30D solo tiene 8 mpix contra los 12 de la Nikon D90, parecía ridículo apostar por una cámara menos resolutiva pero es que no todo es resolución, de hecho, cada vez que veo los retratos que en su día hice a mis hijos con la D90 aparto la vista por no recordar mi mala elección, no de modelo sino de marca porque la Nikon D300 (máquina profesional del mismo tamaño de sensor) hacía exactamente lo mismo en cuestión de calidad.

A lo largo de estas dos décadas tomando fotografías he tomado al menos DIEZ veces más fotografías en modo experimento sobre cuerpos u objetivos que fotografías con intención de mostrar o guardar, eso por no hablar del tiempo empleado en esas cuestiones analizando ruido digital, aberraciones cromáticas, distorsiones, enfoques, etc etc etc, por eso como me dice un colega ¡aún no has aprendido a hacer fotos! Y es que razón no le falta.

De todas estas pruebas y resultados escribí este post, uno de mis primeros relacionados con cámaras y tecnología. http://alcorlopantano.com/2009/10/11/canon-30d-y-nikon-d90-frente-a-frente/

Ya estaba yo contento con mi elección de mi 30D y el Sigma 18/50 f2.8, ahora la noche ya no era tan negra con ese objetivo y me atrevía a tomar fotografías a pulso antes impensables. Ese cuerpo lo compró Edu en un gran comercial donde podías “tocar, pesar, medir, sobar, valorar” todo lo que supuestamente estabas supuesto a comprar y quizás por eso curiosamente encontré que el sensor tenía una manchita cerca del centro así que como iba a ser esa mi cámara preferida la quería tener  p e r f e c t a  “no iba yo a tener que limpiar cada foto que tomara porque una motita se había parado en aquel punto” y me dispuse a limpiarlo muy cuidadosamente.

El maldito punto se resistía a abandonar el sensor, lo intenté varias veces y en una de ellas me pareció entender que se iba desapareciendo así que comencé a limpiarlo brutamente con intención de pulir el cristal… fue esa la última vez que lo limpié porque lo que hice fue quitar, o sea, destruir el filtro infrarrojo y ultravioleta que lleva impreso ese cristal, dicho en otras palabras: ¡me cargué la cámara! Una lástima porque en esas primeras semanas ya me había enamorado de esa cámara.

Ante la duda de qué hacer un día me desplacé con ella hasta Madrid, al centro de reparaciones de Canon, un técnico tomó la cámara y al poco volvió con ella… “hay que cambiar el sensor… unos 600 euros”… con las mismas a casa con el muerto debajo del brazo. Esto sería por el 2011.

Ante la no duda de la NO reparación intenté comprar otra 30D de ocasión así que pronto encontré unos por 300 y pico euros que se vino para casa. Miré por la web a ver quién era el propietario que aparecía en el copyright de las fotografías y realmente me asusté porque parece ser que era de una empresa de publicidad por lo que podía llevar efectuados más disparos de los que prometía el fabricante poder efectuar pero por el resto el aparato respondía perfectamente.

Ya tenía de nuevo cámara y no me acordé más de los 300 y pico euros así que miré por la web posible solución para la que me cargué y encontré que algunos “manitas” habían quitado ese filtro y habían transformado la cámara para tomar fotografías infrarrojas y se me ocurrió la brillante idea de sacarle ese filtro/cristal y colocarle en su lugar otro sin ningún tipo de filtro su función sería protegerla del polvo y humedad exclusivamente.

Pues eso, un día me lie la manta a la cabeza y me puse con la reparación, aquí el vídeo de la operación. http://www.youtube.com/watch?v=GLxUWwACfTc  y aquí la crónica detallada que escribí en aquellas fechas. http://alcorlopantano.com/2011/04/03/19/

La operación fue una maravilla que aunque tuviera ciertas taras como que el balance de blancos no era muy correcto y en el centro había diferencia de color con los bordes pero que ganó muchísimo en cuestión de detalle al perder el filtro antialiasing que desenfoca la imagen para eliminar el efecto moiré toda esta experiencia hizo que continuara la labor de repararla mejor y volví a desmontarla para instalarle dentro el trozo de cristal con el filtro correspondiente para evitar dicho viñeteo de color.

La cámara quedó muy cuca, cierto es que con alguna mota casi insignificante pero ganó tanto en el aspecto de la fotografía que se convirtió en la preferida para casi todo pues había ganado en nivel de detalle cosa que en Canon era de agradecer y más mi obsesión en esas fechas con la resolución o poder de mostrar detalle. Recuerdo que en una sesión a una joven en mis fotografías de 8 mpix (incomprensiblemente por aquellos entonces) se veía siempre mucho más detalle en las Canon que las tomadas en el mismo momento con una Nikon D300 de mi compañero.

Estando con estas a mi colega Carlos (2013) le sucedió lo mismo con su 30D y las motas así que ante la imposibilidad económica de sustituir el sensor optó por regalármela y de esa manera tengo una cámara que no tiene ningún filtro en el sensor pudiendo tomar fotografías con todo el espectro, esto se traduce en fotografías principalmente rojas pero que con unos filtros adecuados delante del objetivo se consiguen fotografías de paisajes muy llamativas.

En esas mismas fechas Carlos compró un objetivo al que venía “enganchada una cámara Canon 350D” por lo que tardé poco en comprársela por 150 euros pues él no tenía intención alguna de utilizarla, apenas ni ha hecho fotos esa cámara en mis manos pero la tengo como una reliquia, un diseño más que correcto incorporando una pantalla lcd con datos en la parte trasera, todo un acierto que solo se ha visto repetido en cámaras de altísima gama de Canon. Varios años anduvieron los profesionales de la reportería con ella en las manos. Es una cámara muy pequeña, silenciosa y práctica, eso sí, no quieras revisar en la pantalla el detalle de las fotografías porque es imposible, con ver el nivel de luz y cuatro datos más como el disparo de la toma date por satisfecho. Podía decirse que hoy sería la típica cámara para salir a tomar fotografías sin importarte nada más, ni siquiera revisarlas.

Estando con estas YO QUERÍA TENER UNA CANON 30D perfectamente operativa, según como viene de fábrica, con un balance de blancos correcto y demás así que me puse a limpiar hasta la última partícula de la 30D que sustituyó la primera o dicho de otro modo a la que le sustituí el filtro del sensor y ahí llegaron mis males, una odisea que no deseo a nadie.

Así fue la historia: Los sensores de estas cámaras ya los había limpiado varias veces y siempre con resultados excelentes así que una vez más me puse a quitar hasta la partícula más diminuta y ridícula e incluso innecesaria del sensor, me creía el Rey de la limpieza de los sensores con mi técnica y líquidos de limpieza.

Justo fue en la última pasada con el bastoncillo de limpieza cuando en vez de desaparecer la última partícula apareció una línea muy fina en el centro del sensor, pensé que sería restos del líquido de limpieza pero esa línea JAMÁS desapareció, fue una raya que hice en el sensor, entiendo que con una partícula de polvo o arena que había quedado incrustada en el bastoncillo de limpieza…

Ni que decir tiene que “no me quedó ni una gota de sangre en los bolsillos” no me lo podía creer, había tomado esa cámara como “la elegida” y en un microsegundo me la había cargado… como es natural ¡todo mi gozo se cayó en un pozo! Me dieron ganas de meterle una patada y estrellarla contra la pared pero lejos de eso me tragué mi ira y la guardé y me puse a buscar por la web mi NUEVA CÁMARA… ¿será por dinero? ¡ánda ya! Ja ja ja…

Curiosamente unos días antes había escrito un artículo sobre la cámara que elegí como principal para la mayoría de mis fotografías. http://alcorlopantano.com/2014/08/10/la-elegida/

Para acabar con la historia de esta cámara comentar que la suerte quiso que un par de años después estando de vacaciones en casa de un amigo conociera a su vecino que andaba cacharreando con objetivos y cámaras y me regalara un sensor de “no sabemos qué marca” pero que de él pude utilizar el filtro antialiasing e Infrarrojos así que un mes después ya la estaba reparando y dejándola casi como de fábrica, digo “casi” porque el balance de blancos se desplaza un poco con relación al original, vamos que, trabajando en RAW no tiene la menor importancia.

Para acabar de relatar sobre las virtudes y puntos flojos de la 30D no puedo pasar por alto la nefasta pantalla para revisar las fotos, curiosamente tuve que comprar una porque en una de las reparaciones no entró bien el conector y se averió, es la misma pantalla que la que lleva la Nikon D40 que curiosamente en esa SÍ se puede verificar perfectamente si las fotos están o no enfocadas ¡qué lástima das Canon! Por todo lo demás y si las comparamos con las más actuales es que tampoco tiene liveview como casi todas de aquella época, esto llegaría con el siguiente modelo, la 40D, motivo entre otros por los que elegí que la sustituiría la 50D, cámara que por cierto en una ocasión de aquellas fechas tuve el gusto de probar en el campo y me gustaron sus resultados.

Pronto encontré una Canon 50D por 380 euros en Madrid, una cámara de finales de 2008 que ya llevaba media docena de años por la calle, así que al día siguiente ya estaba en mis manos y 24 horas después ya estaba decidido a venderla, con suerte por el mismo precio, no es que estuviera mal, no es que tuviera un problema, no es que tuviera millones de disparos (menos de 20.000, o sea nueva) es que tenía más ruido que la vieja 30D ¿Canon, por qué nos martirizas de esta manera?

Después de muchas fotos en pocas horas y vistas al cien por cien de tamaño no me cabía duda, los archivos RAW generados (que eran casi el doble de tamaño que la 30D) mostraban al menos el doble de ruido con iguales ajustes en Photoshop ¡no podía ser! El ruido, mi peor enemigo, ahora estaba demasiado crecido…

No me lié “la manta a la cabeza” para quitármela inmediatamente de las manos y seguí investigando qué había allí en aquel cuerpo que por otro lado con unos ajustes apropiados en el revelado RAW el resultado prometía pues tenía muy buen aspecto, muy buen color, buena resolución, buenas fotos en general y lo del ruido ya vería la manera de hacerme con él…

Estos resultados tan agradables en las fotografías como mostrar un color más real que la 30D eran producto de los 14 bits que le implantaron en vez de los 12 que tenían todos los modelos anteriores (incluso la competencia) y es que aunque parezca que no hay apenas diferencia en cuestión de matemáticas debe haber al menos EL DOBLE de información.

En menos de un mes de andar con ella un día me presenté a un concurso fotográfico de la Asociación Fotográfica y en la primera fotografía de muestra al cartel de referencia se quedó bloqueada, ni daba error de ningún tipo ni funcionaba correctamente, disparaba cuando le venía bien o después de mover el dial de modos A, M, S, P… pues… exactamente igual que ocurrió con la 30D en vez de repararla compré otra de segunda mano en el pueblo de al lado por 350 euros.

La alegría de esta última compra no duró ni un mes pues se averió de la misma manera que la anterior. Llegué a la conclusión que la avería se produjo por el cambio de objetivo, un Canon 50 mm f1.4, yo tenía la costumbre de cambiarlos sin apagar la cámara y en ambas sucedió al cambiar dicho objetivo. Quizás fuera casualidad pero desde entonces procuro apagar la cámara al cambiar de objetivo aunque no siempre lo consigo.

Total que con la primera máquina averiada me puse en contacto con un taller de Galicia que parecía buena opción y les envié esta primera máquina mientras con su hermana gemela seguía funcionando hasta que un par de semanas después estando en una sesión de retrato le sucedió exactamente lo mismo.

En el taller me cambiaron el disparador… decía que yo no sabía disparar correctamente y de ahí vino el problema… les pedí la pieza averiada y ciertamente estaba averiada pero no por mi causa sino por destrozarla intencionadamente o sea, que la avería era otra que supongo era cuestión de software pero de alguna manera había que justificar los 150 euros que me cobraron. Detalle del disparador.

Bueno pues en menos de un mes tenían allí en Galicia la otra misma 50D con problemas muy semejantes y por supuesto hicieron la misma reparación, sustituir el botón del disparador y mismo precio, en este caso no recordaron “averiar” el botón sustituido y volvió intacto. De esta pieza puedo asegurar que funciona perfectamente ya que apenas ni tiene nada que pueda romperse. En fin, anécdotas de talleres.

Bueno pues claramente ¿qué hacía yo con dos cámaras idénticas? A modo de gracia le vendí una de ellas a mi colega Carlos que no andaba muy contento con su 40D, la que solo tenía 18.000 disparos, la otra, la que me quedé ya pasó de los 100.000. A día de hoy siguen funcionando perfectamente ambas.

Yo por aquellos entonces andaba enamorado de dos cosas, una era de la marca Canon y la otra de la 7D, a la 50D tardé poco en instalarle el programa pirata Magic Lantern que añade mil funciones más a la 50D, entre ellas grabación de vídeo, cacharreé con ella lo que no está en los escritos y comencé a plantearme la idea de grabar vídeo con cámaras de fotos pues el aspecto nada tenía que ver con la extraordinaria Canon hdv 40 que andaba por mis cajones y que tantas horas de grabación llevaba a sus espaldas.

Así de nuevo y por el 2015 ante otro ataque consumista y caprichoso me decidí a comprar un objetivo como el que ya tenía mi Nikon D90, el Tamron 17/50 f2.8, pero en vez de nuevo me pensé ¿y por qué no habrá por ahí uno de ocasión a buen precio? Pronto contacté con una dirección que tenía uno a mitad de precio del nuevo por lo que rápidamente le pedí que me lo enviaran… el señor me preguntó si no me interesaría también la cámara a la que estaba acoplado ya que venían juntos… en ese momento le dije un NO de los más rotundos que recuerdo, que tenía demasiadas cámaras ya, ni siquiera pregunté por qué modelo de cámara era…

Al día siguiente antes de hacer el ingreso les llamé para confirmar algunos datos y se me ocurrió preguntar por el modelo de cámara que me ofreció el día de antes, se trataba de una Canon 7D y añadió que por 650 euros me vendía el conjunto…. ¡ni un segundo tardé en decirle: ¡ya estás enviando cámara y objetivo que estoy en la puerta del banco!

Curiosamente unos meses antes, aprovechando un paseo fotográfico con un compañero que tenía una 7D vi que aquello sí que era una máquina de verdad pero sin más intenciones, ya me había acostumbrado a la 50D y en cuestión de fotografía estaba cubierto pero no así en cuestión de vídeo pues aunque la 50D era capaz de grabar vídeo a través del Magic Lanter no grababa sonido por lo que era un gran problema.

Y así de esta manera tan peculiar llegó a mis manos una Canon 7D con aspecto de nueva, con el objetivo puesto, con memoria, batería y metida en una bolsa de hombro muy cuca, me pareció la compra del siglo. Tanto cámara como objetivo pareciera que ambos habían salido de la mismísima caja con su envoltorio original oliendo a nuevos. En la puerta de la empresa de transportes donde las recogí hice las primeras fotos ¡qué maravilla más maravillosa! Una máquina robusta, pesada, con ganas de hacer 200.000 fotos con ella hasta que se agotara el obturador y mucho más…

Ahora la incógnita era ¿Cuántos disparos tendrá este aparato? Canon en este aspecto es un hijo de aquella mala madre y no muestra los disparos con ningún programa por lo que tuve que comprar una aplicación al mismísimo Canon para averiguarlo. La APP decía 13.246, ¡no podía ser que una máquina de aquella envergadura y peso llevara solo esos disparos efectuados!, eso por aquellos entonces me los hacía yo en menos de medio año y en principio dudé de la información pero a continuación realicé otro disparo y el programa lo añadió automáticamente así que di por buena esa información… no me lo podía creer, un aparato que pagarían por él al menos 1600 euros y otros 300 por el objetivo (si los compraron nuevos) me salió más que regalado de precio. Hoy, cinco años después, lleva ya más de 53.000 y 17.000 las veces que el obturador abrió para dar paso al Liveview tanto para la previsualización como para grabar el vídeo que Magic lanter las cuenta aparte.

En la cámara ya venía instalado el Magic Lanter pero una tarde cacharreando con ella, haciendo pruebas de rendimiento, me salió en la pantalla el terrible “error 20” y se bloqueó la cámara con ese aspecto de que ya nunca funcionaría sino pasaba antes por el servicio técnico. Sin saber muy bien qué hacer porque tenía un aspecto por lo que leí por internet que no había solución para ello formateé todas las tarjetas de memoria y me llevé por delante el Magic Lantern. Esto no solucionó el problema pero finalmente conseguí resolverlo de esta manera: http://alcorlopantano.com/2015/05/19/error-20-resuelto-canon-7d/

Con esta cámara y con el objetivo Sigma ART 18/35 f1.8 llegó el vídeo entrando como un elefante en un cacharrería. Sin darme tiempo a despedirme de mi aplaudida Canon hdv 40 me vi grabando vídeos como un poseso de cualquier tema. Lo que andaba buscando en los casi últimos VEINTE AÑOS lo tenía en mis manos, calidad muy aceptable y aspecto cinematográfico con un color realmente bueno aún en las condiciones de luz más bajas, además con un sonido de calidad por un sistema de micrófonos externos… el sueño dorado se había convertido en realidad, andaba yo por aquellos entonces “más feliz que una perdiz”.

Pero todos los sueños se terminan por acabar y este no iba a ser menos… algo tenía que tener la 7D para no ser la máquina de mis sueños. En el apartado vídeo le quedaba “un pelín por conseguir” como eliminar el moiré o líneas que se cruzan y un poco más de nitidez, cuestión que a veces se puede corregir en edición. En el apartado fotos las sombras dejaban que desear, es la única máquina que he visto que genera líneas en las sombras y esto creo que es producto del resultado de tener DOS procesadores, cada uno de ellos procesa una fila de pixeles y de ahí que el programa los interpreta por líneas. Esto solo es perceptible si se aclaran o exprimen las sombras o el rango dinámico por lo demás parece una máquina concebida fuera de los talleres de Canon, nada que ver con la saga 40D, 50D, un diseño TOTALMENTE NUEVO, una máquina diseñada para trabajar en las condiciones más duras como así lo acreditan muchos vídeos de youtube donde la someten a temperaturas extremas y a mil perrerías.

Por poner otro pero _aunque es propio de este tipo de cámaras de esas fechas_ es el enfoque por liveview, es lento como todos pero no era algo que me perjudicara porque en el vídeo suelo enfocar a ojo en modo manual.

En esas fechas (2018) andaba yo con la asignatura pendiente de tener una cámara Full Frame, ¿me tiro o no me tiro? ¿tirarse para qué? No tengo necesidad alguna, sería solo por capricho… Finalmente y después de estudiar bien el tema opté por la que puede ser mi última cámara réflex la Canon 80D. Aquí el resumen de la decisión. http://alcorlopantano.com/2018/10/08/razones-o-motivos-para-quedarme-con-las-apsc/

Con este modelo Canon dio el campanazo (bueno, creo que ya lo había dado antes con la 70D) aunque creo que el usuario “normal” no lo sabe o mejor dicho “ni lo sabe ni le importa”; ha conseguido un enfoque en modo liveview a través de su tecnología dual pixel de lo mejor que se puede pedir, (eso sí, solo en modo liveview) un vídeo con una calidad que si se ajusta bien la configuración del tipo de fotografía se puede decir que magnífico, si bien es cierto que la nitidez es siempre algo escasa cuestión que Canon nos tiene acostumbrados a dar pero que en edición se puede mejorar. Sus 24 mpix suelen ser más que demasiados para el empleo que le doy a sus fotografías y lo mejor de todo es que en el apartado SOMBRAS ya no están esas líneas de la 7D consiguiendo unos resultados en las sombras igual que la competencia de Nikon con la D500 o Fuji con la XT1. Aquí una comparativa con la Nikon D500 http://alcorlopantano.com/2017/01/20/el-sensor-de-la-nikon-d500/

En los primeros meses hice una comparativa entre ambas (7D y 80D) para ver qué habíamos ganado fotográficamente y si bien es cierto que en las sombras ganaba la 80D en el resto difícilmente la supera comenzando porque el diseño del cuerpo no sigue la línea de las anteriores siendo un poco más “aficionado”. Detalles como pantalla abatible son de agradecer y otros como pantalla táctil nunca utilizaré porque no los necesito. La salida de audio para auriculares y la información en pantalla sobre el sonido me parecen un gran acierto… en pocas palabras ¡me gusta la 80D! porque no necesito de más para cualquiera de mis proyectos pero si me pudiera permitir un capricho es posible que la arrinconara en un cajón por una Nikon 810 o mejor aún una Nikon 850 con un objetivo 24/70 f2.8 ya que son las dos únicas cámaras en las que realmente he visto “una máquina fotográfica y de vídeo de verdad”. Esta foto corresponde al 2015 aproximadamente.

LAS FUJIS: Con las Fuji que mencioné al principio no tengo grandes aventuras que contar pero a grandes rasgos diré que en cuestión de ruido y nivel de detalle siempre anduvieron por delante de todo lo tuve como propio. La X100 me dejó boquiabierto con su diseño y rendimiento en su día, al menos el doble en todos los sentidos de lo que yo manejaba pero al ser de focal fija y sin zoom pronto vi que no era una cámara diseñada para mí.

La XE1 tenía la ventaja de poder cambiar objetivos, todo en ella era muy cuco pero no tuve la ocasión de emplearla mucho.

La XT1 yo creo que fue la causante de que muchos fotógrafos aficionados o no tanto se quitaran de encima “el muerto” de su equipo réflex por ella. Mi primer encuentro fue una presentación de esa cámara en Madrid, era mirar por aquel visor, pulsar el disparador y al momento tener en la memoria la imagen exactamente igual a lo que veías en pantalla, eso unido al escasísimo ruido para igual nivel de ISO y el diseño tan bien conseguido, fácil, rápido, intuitivo, etc hicieron que probablemente se vendieran como rosquillas, luego con el tiempo los usuarios descubrieron que había cosas que descubrirían después y que no les gustaría tanto como el “efecto gusano” en sus archivos y a mí particularmente sus colores que nunca me parecen reales si no se utilizan los RAW, pero para eso están los gustos y no voy a entrar.

Si las XT1 ya enamoraba la XT2 te hace perder la cabeza… todo lo que parecía estar muy conseguido en el diseño de la anterior lo habían mejorado y mucho en esta, una resolución en las imágenes que me sigue dando dos vueltas aun con el mejor de mis objetivos puestos, eso sí, los colores y sus JPG que se los queden ellos. El vídeo en 4K no se le puede poner ni un “pero” en cuanto a resolución y aspecto (el color es otra cosa quizás mejorable en la configuración del tipo de foto) pero si hay algo que no puedo con ello es la duración de las baterías tan propio de este tipo de cámaras y no exclusivo de Fuji, me da igual las Sony, el consumo brutal de baterías con el consiguiente calentamiento del cuerpo hacen que a duras penas grabes un cuarto de hora de vídeo en condiciones “normales” que como les pegue el “ciego sol de castilla” contra la carcasa en el mes de Agosto vas listo… no así como la 7D o la 80D que con solo dos baterías (y no originales) puedo pegarme un día entero grabando vídeo con un tamaño en tarjeta de 50 Gbit y no dicen “ni pio”.

Que me perdonen los de Sony pero nunca he visto nada que me convenza, ni la 6000 ni la A7III, si un día me la regalan acabará en la estantería haciendo compañía al resto, no son máquinas para mi gusto, si me viera en la necesidad y trabajando en RAW quizás la A7III aún rompería alguna lanza en su favor empleando un poco de tiempo en configuraciones y cosas.

Como verás he enredado con varias cámaras marcas y modelos a lo largo de 20 años, y la cámara perfecta aún no la encontré (al menos como viene de fábrica) y es que no se puede tener un solo auto de carreras y querer que sea siempre ganador lo mismo en un Rally del desierto que en el circuito de carreras Le Mans. Si solo va a tomar fotografías es bastante sencillo pero si a la vez tiene que andar con el vídeo todo se complica multiplicándose aunque con un poco de paciencia, pericia y algo de dinero se pueden conseguir resultados sorprendentes. Comentar de paso que los sensores de una SLR de hoy tienen el mismo tamaño que muchas cámaras de cine de no hace tanto tiempo lo que se traduce que con cuatro puñados de billetes técnicamente uno se puede convertir en productor de cine, solo necesita un buen guion porque la máquina registradora de imágenes será lo más barato.

Para finalizar diré que «bienaventurados los que fotografían con solo una cámara porque alejados de cuestiones técnicas ellos conseguirán grandes fotografías»

Gracias por llegar hasta aquí, si crees interesante no dejes de compartir y si tienes alguna duda no dejes de preguntar.

Agustin y sus cosas.  alcorlopantano.com

 

 

 

Un comentario en “Mis máquinas fotográficas en dos décadas.”

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