Nunca pensamos en los problemas de salud que un animal de esta especie podía traer consigo, ni en el día que lo rescatamos de la perrera ni en los sucesivos meses, son cosas que no se piensan, el animal era joven y no había necesidad de pensar en ello pero unos días después hicimos un trato y le dije: tu vas a ser mi mochila, caminaremos mucho tiempo juntos así que tu procura no pesarme que yo procuraré no perderte, al final en mayor o menor medida ambos lo cumplimos casi a rajatabla salvo el último año que su salud se vio muy perjudicada y el animal no pudo cumplir perfectamente su parte del trato.
En este capítulo voy a relatar todos sus problemas de salud que fueron más bien escasos (a Dios gracias) exceptuando los problemas con la cadera y la espiga del ojo que dedicaré capítulos exclusivos ya que son numerosos los detalles a relatar y Continuar leyendo «Capítulo 013 Salud y Cuidados.»


Principalmente tenía fobia a tres o cuatro especies de animales: caballos, gatos, ovejas y algunos perros «de raza peligrosa «, su reacción era fundamentalmente ladrarles porque otra cosa nunca llegó a hacer.
Aunque no han sido muchos voy a recordar los sustos o malos ratos en los que tuve miedo a que le pasara algo grave en nuestros paseos por el campo como que se perdiese para siempre o que se enzarzara en peleas con otros perros sin poder evitarlo.
En Febrero de 2014 cuando comenzó con la enfermedad que le acompañaría hasta el final de sus días le pedí a «mi Dios» que nos permitiera volver a subir de nuevo al «arenal» al siguiente 1 de noviembre ya que supuse que la enfermedad de sus caderas no era para acabar con su vida en una fecha cercana.


El Yuco era un perro de raza pequinés y al parecer cruzado con un perro de agua pero de ninguna manera se podía decir que el agua fuera su medio de disfrute por excelencia, en momentos de muchísimo calor se metía en ella, daba igual charco, río, fuente o pantano pero solo hasta la altura de “la colilla” luego como mucho se acachaba un poco y cuando el agua le tapaba la barriga ya no se mojaba más, para refrescarse la cabeza metía un poco el hocico y lo desplazaba por debajo del agua _a la vez que la mascullaba_ intentando salpicarse por la parte alta de la cabeza pero no le llegaba ni a los ojos.
